Los "protas"

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De madre aventurera, hija trotamundos. Una aporta la experiencia, otra el sentido común. La suma de las dos: una serie de vivencias inolvidables y unos recuerdos indelebles.

viernes, 6 de agosto de 2010

De entre los muertos....

Tau taus en Lemo

Canyitas de bambu

Arbol de Kampira

Arrozales

Ataudes por doquier en Londa

Tau Taus en Londa

Exterior de cueva de Londa





Tengo los huesos desencajados
El coxis tengo muy dislocado
Tengo el cuerpo muuy mal
Y no hemos visto... ningun funeral!

:)

Siento haber destrozado la cancion de Alaska, pero es que me venia al pelo. Venimos rotos de nuestra segunda excursion por los alrededores de Tana Toraja. A Miguel le duele la zona del gluteo, a mi entre la frontera del pubis y algun lugar cercano a la rabadilla. Vamos: TODO. La unica que esta intacta es Areia, que ha gritado emocionada como nunca desde su posicion de cabeza de ariete en la moto. Es feliz sobre ruedas. Nosotros lo hemos disfrutado barbaridades, pero la carretera ha acabado por hacer mella en nuestros curtidos cuerpos.

Al menos, no estamos haciendo companyia a los tantisimos "amigos" que hemos visto hoy. Funerales, hemos decidido ni acercarnos a ninguno (son un "business" total, y se han convertido en su show demasiado monetarizado) pero con los muertos hemos estado jugando a las cartas y viendonos de cerca las caras.

Los despertares, en lugar de ser mas faciles, nos resultan tremendamente duros. Hoy ni Miguel ni yo hemos querido hacer caso a la alarma. Sin prisas (para que, si al final llegas a todo??) hemos tomado nuestro te y cafe respectivos y hoy nos esperaba un pisang goreng (platano frito) que yo he evitado puesto que anoche me dormi con el Almax bajo la almohada. A Areia la hemos arrancado a las 9.30, con la moto en la puerta y los billetes para Tentena en el bolsillo. Al menos sabemos que manyana salimos a las 8 y dormimos al norte del lago. Lo que ocurra de ahi a Poso (el tramo de carretera cortado) lo sabremos sobre la marcha. Y de eso dependera el resto de nuestra semana...

En la salida de Rantepao, nos hemos topado con las calles cortadas. Un desfile de carnaval de ninyos no mayores de 6 anyos invadia la ciudad. Casi todos ataviados con trajes militares, algunos tradicionales, animadoras, novias y cosas por el estilo. No una gran variedad, pero si un esfuerzo tremendo en la confeccion de los mismos y cuidados hasta el minimo detalle. Nos hemos parado a observarlos un rato, pero puesto que la hora se nos echaba encima, hemos decidido seguir adelante.

Hoy hemos mirado al sur, hacia Makale, la capital real de la zona. Con la emocion del dia y, ayudados por la nefasta senyalizacion, nos hemos pasado tanto Londa como Lemo. Nos ha tocado dar la vuelta, de modo que nos hemos acercado a Lemo en primer lugar.

Es, al parecer, una de las visitas obligadas en los tours de Tona Toraja. Cuando hemos llegado hemos visto hasta un minibus de japoneses. Se trata de una zona donde lo que mas merece la pena es el grandioso paisaje, al estilo de los que llevamos viendo: inmensos arrozales plagados de gente trabajando en todo tipo de tonalidades verde y ocre, con reflejos de los cielos tan dramaticos que nos acompanyan. Cada uno con su variante, pero son todos preciosos.

Lo mas destacado de Lemo (y hasta desconcertante) son tus tau taus, las figuras funerarias que estan en lo alto de las cuevas, cual tribuna de honor de primera division, o cual fallera mayor y comision al completo esperando a dar el visto bueno al "senyor pirotecnic". Desde arriba, saludan y observan, con sus inmensos ojos blancos y sus miradas petrificadas. Desde abajo, respondiamos corteses mientras a la vez, observabamos los helechos casi fosiles sobre las paredes, las campanilas cubiertas de gotas de lluvia y los ires y venires de los campesinos. Poco mas habia que ver, a excepcion de la ristra de tiendas de souvenirs, donde algunos maestros tallaban tau taus, algunos realmente realistas y de facciones aterradoras. No para poner uno en la habitacion junto a la cama, mirandote... Eso si, ideales para una peli de terror o para regalar a algun amigastro al que no aprecias mucho (no os preocupeis, a nadie le llevo uno)

Ya que nuestro desayuno habia sido parco y para no chocarnos con ningun tour, hemos decidido quedarnos un rato en un "barecito" (siquiera era un "warung" sino mas bien un "kiosc") donde lo unico que nos podian servir eran unas sopas instantaneas de "noodlees" (fideos largos) con polvitos varios. Nos han sentado de miedo a los tres. Y luego, de postre, una cosa envuelta en una hoja blanca que ha resultado ser una especie de bombon de cacahuetes con cacao, sin ningun refinado pero que nos ha endulzado el paladar.

De ahi hemos partido hacia Londa, con el sol ya sobre nuestras espaldas (la lluvia nos ha respetado estos dias)

No sabria como tildar las visiones de esta cueva. Por un lado, es una formacion espectacular, con unas galerias increibles, con todos los habitantes posibles por encontrar en tal habitat (desde los murcielagos agazapados hasta las aranyas gigantes) Por fuera, te reciben decenas de ataudes en forma de barco, con un tamanyo sospechosamente pequenyo y tambien unas decenas de tau taus, algo mas sofisticados que los de Lemo, tremendamente reales y todos de una edad avanzada. Un palco ya mas geriatrico, digno de un Imserso ya caduco.

Llevabamos nuestras frontales, aunque a la entrada un grupo de jovenes ofrecian lamparas de aceite. Nos hemos aventurado los tres, tratando de no darnos con la cabeza en las estalagmitas, no resbalar con los charcos que exudan de las cavernas, no resbalar con los huesos ni tropezar con las calaveras. Ataudes, algunos abiertos y esparcidos, yacen por doquier. Los craneos ruedan por todas partes y es dificil no convivir con tanta morbosidad.

Areia miraba extranyada, como si se tratara de un macabro escenario de pelicula. Todo ha ido bien hasta que ha empezado a escuchar los gritos de los murcielagos y ahi es cuando le ha entrado la prisa por marchar. Estabamos fascinados y no parabamos de ver las miles de imagenes que se nos apilaban como las osamentas que nos rodeaban.

A la salida hemos visto otra entrada que apenas albergaba algunos restos mas. Luego se estrechaba enormemente, por lo que no permitia la entrada de ningun sarcofago. Ahi hemos disfrutado con nuestra espeleologia amateur. Galerias, unas tras otras, se continuaban, trazando un laberinto fantastico que invitaba a continuar. Solo el sentido comun, la falta de equipo y unos extranyisimos ruidos que a mi han acabado por ponerme nerviosa (mi imaginaria vision repentina de un derrumbamiento me ha cruzado los cables), nos han llevado a acabar la visita en una inmensa y amplia sala abovedada, donde hemos dado la vuelta hacia la entrada.

Areia ha disfrutado barbaridades y si le hubieramos dado un hilo de Ariadna, de seguro hubiera seguido hacia el interior, descubriendo nuevos caminos y formas de perderse.

Una vez fuera y visitados de nuevo los dos bufalos albinos junto a la recepcion, hemos cabalgado de nuevo hacia otro destino. Esta vez, cruzando de nuevo al sur, rehaciendo la carretera que habiamos iniciado.

Si lo de ver las tumbas tiradas por el suelo y aplastadas contra las paredes y el techo ya es macabro, entonces ya ni hablamos de cavarlas en un arbol, hacerle 18 agujeros para enterrar bebes y que, para el colmo, el arbol siga vivo. Es lo que hemos visto en Kambira, ya pasada Makale, hacia el oeste. Nos hemos saltado una tumba real que al parecer estaba por el camino (no sabemos si eran unos pedrolos tremendos que habian en forma lejanamente funeraria) y hemos ido directos al arbol de los ninyos. Obviamente los huecos eran diminutos pero aun parece increible ver como sobrevive el inmenso ejemplar ante tal ataque. Al parecer, la creencia es que la savia del arbol mantendra vivos los espiritus de los ninyos.

En fin, un dia tetrico donde los haya. Eso si, la alegria permanecia en nosotros (y en nuestros espiritus)

Desde Kambira hemos intentado adentrarnos hasta Sangalla por una carretera secundaria (o decimosexta, porque aqui son caminos de cabras) pero el estado era tan malo que nos ha sido imposible proseguir, por lo que hemos dado la honrosa vuelta a la principal y hemos regresado mas comodos y huyendo de unas nubes amenazadoras hacia Rantepao suspirando por comida y una buena estirada de piernas.

Hemos llegado sobre las 17, directos a devolver la moto y encargar comida tipica toraja que queriamos probar y tarda de 2 a 3 horas en cocinarse.

Acabamos de degustarla: Piong Ayam (pollo, brotes de banana, coco y especias), Piong Daging Kerbau ( bufalo, mayana y gengibre) ambos con arroz negro y arroz rojo. Una delicia. Areia, ante la vista de tanta verdura, ha optado por unos cumi cumi goreng tepung (calamares fritos, vamos!!) con los que se ha relamido por entero.

Miguel acaba de volver de hacer gestiones para nuestra visita a las Togean. La complicacion para moverse en Sulawesi y, en ocasiones, para encontrar alojamiento, nos esta sorprendiendo. Parece que la demanda supera la oferta, sobre todo porque viene todo tremendamente organizado e improvisar resulta complicado. En Togean no tenemos opcion, no podemos escaparnos asi que estamos mirando ya para poder asegurarnos al menos unos dias de playa y tranquilidad.

Manyana madrugamos por obligacion. Abandonaremos nuestro hotelito "Rainbow", no un oasis de paz y tranquilidad, pero si amabilidad y limpieza, por lo que nos sentimos mas que agasajados y bien tratados. Todo ello por 150.000 rupias la noche (unos 12 euros). No podemos quejarnos, echaremos de menos a Nana y los gritos de Tasia por las manyanas.

Rumbo al norte. Y casi el fin de nuestra primera (e intensa) semana.

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