Los "protas"

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De madre aventurera, hija trotamundos. Una aporta la experiencia, otra el sentido común. La suma de las dos: una serie de vivencias inolvidables y unos recuerdos indelebles.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Paraiso perdido? Paraiso encontrado!!

Nuestra casita en Bolilanga
La playita de la isla
Areia sufriendo de stress en la hamaca

Nuestro camastro
Playita
El palacete de Areia
Podíamos pedir más?????


Nuestra llegada a las Togean y nuestro aterrizaje en Bolilanga fueron un gran presagio de lo que nos esperaba. Seis dias de puro relax, tranquilidad y ocio en el mas puro estilo indonesio.

Nosotros, faltos de necesidades y poco amigos de los lujos, nos encontrabamos en nuestra salsa. El bungalow, aunque parco, nos resultaba perfecto. Teniamos lo que necesitabamos y ademas, la falta de electricidad hasta le daba un cierto romanticismo. Con nuestras mosquiteras dormiamos tranquilos, sabiendo que, al menos, nuestros amigos, quedaban de lado durante el periodo nocturno. Los "Vladimiros" (murcielagos de buen aguero) nos visitaban de vez en cuando, se paseaban un rato por el techo y luego salian al abierto. Mickey, nuestra rata mascota, vivia mas a menudo en el bungalow de Angel y Helena, pero cuando ellos la agobiaban con la escoba nos hacia alguna visita removiendo los plasticos de las basuras. Nos acostumbramos a sus rondas y, al ser bicho de campo (o mas bien de isla) hasta le dabamos la bienvenida con cierto carinyo. Por otro lado, Felipon, Flip y Felipito se iban turnando por dias. El mas grande de los saltamontes era amigo de nuestra mosquitera, mientras que el verdisimo Flip, rondaba por la puerta de la habitacion de Areia.

Como veis, companyia no nos faltaba. Teniamos cierto complejo de "San Antonios" con banyador y pareo.

En cuanto la humana, la composicion de Bolilanga a dia jueves, quedo mas o menos asi:

2 parejas de italianos
1 pareja de alemanes
1 pareja de holandeses
1 pareja de franceses + 2 ninyos (Justin, 9 y Elli, 5)
1 pareja de griegos + 1 ninyo (Nikitas, 8)
1 pareja de ingleses + 2 ninyas (Airlie, 11, Amber, 8)
1 pareja de espanyoles (Angel y Helena)
1 polaca
Nosotros.

Lo cual viene a ser... si no me he descontado, unos 25.

En cuanto a los locales, estaba Alan, David (el que pringaba con todo), las dos cocineras y su hija Farah, los dos chavales jovencitos que barrian la playa a diario y alguna otra ayuda ocasional. Total, apenas una treintena de personas. Mas que suficiente.

La rutina de todos los dias era, como era de esperar, harto complicada. Aunque abriamos los ojos hacia las 6.30, nos haciamos los dormidos hasta eso de las 8. Acaso habia prisa?? Si hay algo que me encanta de Indonesia es que, cuando preguntas la hora de desayuno te suelen decir: Empieza a las 7 y acaba a la hora que te despiertes. Sean las 10 o las 12. Te lo sirven igual. Una gozada. Un dia con crepes de platano y chocolate, otro con bunyuelos, otro con bolas de azucar, bollitos de crema... Fuera lo que fuera, el desayuno estaba exquisito. Acompanyado de te o cafe, que estaba disponible todo el dia.

Una vez con los ojos abiertos y la cara lavada, charlabamos con nuestros vecinos (sobre todo la pareja espanyola y la griega, con las que hicimos grandes migas) y con el banyador ya puesto (para que llevar otra cosa??) nos lanzabamos al agua. Los arrecifes de coral de las Togean son de los mejores de Indonesia (y, por ende, del mundo) pero no hace falta ni calzarse botellas, con unas simples gafas y un tubo (de hecho nosotros ibamos hasta sin aletas) podias ver todo un catalogo de peces de colores, corales de todas las formas y tonalidades, y unos fondos de reportaje de National Geographic.

El primer dia metimos a Areia en el agua, agarrada a su boya-flotador para momentos de descanso. Estabamos mas pendientes de ella que de los fondos y a su vez, ella de mantenerse a flote que de nosotros o cualquier bicho viviente. Decidio que preferia el secano y jugar a las cartas con sus amigos. Desde ese momento, nos olvidamos de que teniamos hija. Hizo vida independiente y fue totalmente a la suya.

La gran ventaja de Bolilanga es que es una isla minuscula. Hay un tramo de playa de finisima arena blanca de unos 150 metros y la zona de "selva" es apenas accesible, con lo que no hay apenas ni lugar a caminatas. Los 6 nanos que poblaban la isla estaban en un gran patio de juegos donde hacian su vida diaria sin contar con nosotros, progenitores, mas que para ponerles crema recordarles la hora de la comida. Fue una increible casualidad tambien que coincidieramos practicamente todas las familias en la misma isla puesto que hemos de decir que tampoco nos hemos cruzado con muchos nanos en nuestra travesia. Lo dicho: el paraiso para todos!!!

Era graciosisimo verlos entenderse. Se instauro como lengua de comunicacion el ingles (Airlie y Amber eran inglesas y Nikitas lo dominaba bastante) y Areia ha aprendido mas en estos dias que en todos estos anyos de escasas clases. La oias gritando "My turn" o "what are you doing?" y nos respondia siempre con un "yes" o un "no" con fonetica inglesa. De vez en cuando, podias oirlos contando en frances, o farfullando palabras en griego. Era una curiosa Torre de Babel donde los habitantes si se entendian a la perfeccion. Pasaban horas jugando a las cartas, o bien haciendo moviles con conchas (Kim Julie, la madre inglesa, llevaba hilo de pescar), metidos en el agua jugando, subiendo a las palmeras o balanceandose en las hamacas y dandose vueltas. Formaron un gran equipo. Solo el sabado nos abandonaron los franceses y se quedaron 4 pero eso les sirvio aun para hacer mas pinya y tener mas cercania.

Mientras tanto, en el mundo adulto, aprovechabamos para hacer un poco nuestra vida. Miguel y yo nos escapabamos a hacer snorkel, dar la vuelta a la isla, descansar de tan agitada rutina o charlar y reirnos con nuestros vecinos. Tan frenetica actividad quedaba solo cortada por la hora de comer, a las 12 en punto (solian sacarnos del agua al grito de "Makan!!!!") y la cena, sobre las 19 ya recien anochecido. Obviamente, en Bolilanga no habia Ramadan, incluso sus habitantes no lo cumplian. Eso si, cuando tomaban la barca para saltar a Katupat a comprar, apagaban los cigarros y se colocaban los velos. La isla tenia bula. Una suerte para todos.

Solo nos llovio la primera noche, pero el resto de los dias unos cielos claros con alguna alternancia de nubes nos visitaba. Como era de imaginar, estamos todos un poco negros. Las Togean quedan ligeramente por bajo de la linea del Ecuador, con lo que Lorenzo pega que da gusto. De hecho, buscabamos cada noche la Cruz del Sur y creimos haberla encontrado. No tenemos claro hasta que meridiano se ve pero si no era la que hallamos, bien nos hizo las veces. En uno de esos momentos, cuando Areia creyo haberla encontrado, Miguel y yo le dijimos a la vez: "Areia, ven para aca, despacito y no corras". Areia, algo perpleja y al vernos la cara nos respondio: "Que pasa??" y, cuando ya la teniamos a nuestro lado y cogida de la mano, le senyalamos una serpiente que se movia lentamente hacia nuestros pies. Areia salto y se encontro de pronto ya en el camino. Nos quedamos mirando el reptil que, en lugar de asustarse, parecia curiosear en nuestro entorno. No era mas alla de unos 80 cms, fina y con rayas blancas y negras. Nos habian dicho que la mayoria eran culebras de agua inofensivas pero tampoco quisimos preguntarle nombre y apellidos. La dejamos atras y nos fuimos a la cama.

El sabado, como algo excepcional, nos fuimos al pueblo. Se estaban acabando las existencias de galletas y la merienda no estaba en el programa. Aprovechamos tambien para comprar espirales para mosquitos (tenemos picaduras pero no hemos visto ni uno) y dar una vuelta por la "poblacion". Areia no quiso acompanyarnos. Tenia mejor plan. Estuvimos un par de horas y aprovechamos para perdernos por las escasas callejuelas, saludas a los lugarenyos y realizar nuestras adquisiciones. Stefanos vino con nosotros para comprar los billetes de ferry para el mismo lunes. Los griegos y nosotros iriamos juntos. Areia y Nikitas lo celebraron.

La comida, no se si ya lo he mencionado, era excepcional. Estaba todo para chuparse los dedos. Obviamente, todos los dias era pescado (creo que un dia fue tofu con noodles!), podia ser pequenyitos (tipo salmonetes o sardinas) con una pequenya salsa de tomate, pero en ocasiones eran inmensas barracudas o tremendos atunes a los que todos metiamos mano. Venian siempre acompanyados con - como no- nasi putih (arroz hervido) y verduras frescas, bien algun tipo de espinacas, bambu, papaya verde, tomates (por cierto, riquisimos y muy disputados), col, o lo que fuera de color verde o similares. Las variedades aqui son impresionantes y la cocina es muy rica. La cantidad tambien era generosa por lo que no pasabamos hambre. Solo la hora critica de la merienda (entre las 12 y las 19 van 7 horas) los nanos reclamaban sus galletas pero estaba ya calculado.

Tras la cena, las tertulias se alargaban. Los adultos nos quedabamos en nuestro mundo mientras los nanos seguian en el suyo. Eran los ultimos en acostarse.

A las 22 apagaban el generador. A nosotros no nos afectaba. David todas las noches nos preparaba el quinque de aceite y nos moviamos tambien con nuestras frontales. Areia volvia a su "vaina" particular de su tienda y nosotros a nuestro camastro. Caiamos todos muertos despues de un dia en que las horas pasaban sin saber muy bien como pero sin pausa ni prisa. Nadie hablaba alto, nadie se salia de tono. Libros, relax, conversaciones de salon, intercambios de viajeros, nadar, bucear, observar el entorno con mucha calma. No habia mas que hacer que ver pasar el dia y disfrutar todas y cada una de sus horas. Una autentica maravilla.

Los tres hemos vivido casi una semana de ensuenyo, cada uno a su manera, pero coincidimos en algo: estamos dispuestos a repetirla!!!!!!!!!!!!!

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