Los "protas"

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De madre aventurera, hija trotamundos. Una aporta la experiencia, otra el sentido común. La suma de las dos: una serie de vivencias inolvidables y unos recuerdos indelebles.

martes, 3 de agosto de 2010

Jetlag in action

- Mama, lo pongo por Toni o por Antonio.
- Toni esta bien, Areia.
...
- Mama, puedo saltar algunas escenas? Es que no me acuerdo...
- Si, hija, si. Puedes darle al fast forward y adelantar.
...

Era pasada la medianoche y la peque no podia conciliar el suenyo. Obviamente, todavia teniamos el horario de casa y para ella eran las 6 de la tarde. Ni visionar las ultimas peliculas escena por escena (horror, que me llamen mala madre pero hasta le dije que tratara de recuperar el dialogo tambien), ni ordenar por orden alfabetico a los ninyos de su clase y recordar el nombre de sus padres y su actividad favorita. Eso, claro esta, despues de las decenas de ejercicios de relajacion, imagenes felices y bucolicas y recuerdos de momentos "happy". Tardamos mas de dos horas en lograr conciliar el suenyo.

Eso sin contar tampoco con los ataques de risa estrepitosa que nos dio por algo que ya contare en "petit comite" (hay ciertas cosas que danyan la reputacion de una...), las visitas al banyo, el correr la cortina mas o menos segun la luz y los pitidos de la calle, los sorbos de agua y la busqueda de la postura perfecta, que parecia no vislumbrarse nunca.

A las 7 la luz asestaba cuchilladas entre las rendijas de la ventana y despegabamos los ojos la seccion de adultos. Areia no respondia ni a los insistentes intentos del despertador por sacarnos del sopor.

A las 7.45 estabamos desayunando.

Areia ha cambiado los cereales por patatas al perejil, salchichas y pollo picante. Luego ha vuelto el arroz. Yo aun he intentado un desayuno corriente con unos corn flakes, pero he acabado por sucumbir al nasi goreng (arroz frito) con carne de visceras alinyada, algo de fruta banyada con lima (la papaya estaba exquisita) y algun cafe. Miguel ha traido una seleccion de fideos fritos, una tortilla multicolor y unas extranyas gelatinas de sabor dulce. El restaurante estaba atestado de locales (la vision de un extranjero es casi un milagro) que debian estar en un congreso, porque a las 7.55 han desaparecido todos por arte de magia.

Nos hemos dispuesto a hacer el check out para ir a la estacion y ponernos en marcha pero el amabilisimo senyor de recepcion nos ha hecho los tramites para averiguar que el bus de las 9 (al cual tampoco llegabamos) ya estaba lleno, por lo que nos ha reservado en el de las 13 nuestros 3 asientos (esto es un verdadero lujo asiatico!!!) y hemos vuelto a la habitacion para dormitar un buen rato hasta nuestra partida.

La peque sigue arrastrandose por los sofas. Nosotros, esperando a que llegue el taxi para llevarnos a la estacion. El amable recepcionista tiene el telefono en llamas y dice que todos los hoteles de Rantapao estan llenos, pero que tiene un tio por alla que nos puede ayudar... (sospechoso???) asi que llegaremos a destino no sabemos muy bien a que hora (son un minimo de 8 horas para recorrer los mas de 300 kms de camino) y tampoco donde aterrizaremos, pero seguro que un huequito para tres encontraremos.

A Areia parece bastarle un respaldo para recuperar....

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