Miercoles, 22 de agosto
Sin prisa. Era la maxima para el dia.
Levantarnos sin despertador. No correr ni andar acelerados. Solo un dia.
Un desayuno en el bar local, recoger los trastos y pedirle a un taxi que nos llevara a las puertas del National Park. Aunque andando son 3 kilometros, por carretera son casi 15 y cargados con mochilas era la mejor opcion.
Arreglamos con la recepcion dejar nuestras cosas alli, llevarnos lo basico y partir para poder pasar la noche en Rumah Chang, un poblado iban en las cercanias del parque. De esa forma tambien estabamos en los confines del parque, en el interior, sin necesidad de cruzar esos fatidicos 20 metros de rio que no hay forma de subsanar a no ser que te pase un pequenyo barco. No hay puentes, no hay plataformas, pero si amigos de eso que tienen muchos dientes y pocas ganas de sonreir. Las opciones son claras: barco o barco. Y el servicio se acaba a las 19.30. Si quieres cruzar mas tarde o lo arreglas con el barquero por un modico precio o te quedas en el interior del parque. Y la unica opcion es tirarte en medio de la selva o dormir en el poblado iban.
Con un par de mochilitas con todo lo necesario, tomamos el camino a Rumah Chang. En el desvio encontramos a Otish, que nos guio hasta las casas principales y nos busco un anfitrion que cuanto menos, pudiera comunicarse. Al final nos presento a John Gira, un fantastico hombre de unos 60 anyos con el que hemos acabado pasando unos ratos estupendos. Pactamos un precio por la estancia, incluyendo tambien la cena, desayuno y algunos snacks (aunque veniamos preparados con cosas de picoteo por si acaso) y una vez reposados, salimos a explorar las cuevas.
Niah es mucho menos conocido que Mulu, la cueva de Borneo por excelencia pero tal vez por ese aspecto mucho mas virgen, apartado, sin luces, sin casi visitantes, nos parecio mucho mas atractivo. Es una de las mayores cavidades del mundo. En su interior se encontraron los primeros restos humanos del sudeste asiatico hace unos 40.000 anyos, de ahi su importancia tambien como sitio arqueologico. Famosa es tambien por sus recolectores de nidos de pajaro. Esto es algo que nos alucino.
La cueva esta poblada por murcielagos y vencejos. De estos ultimos, la especie del vencejo negro es la mas preciada. Construyen nidos con sus babas, que usan como cimentacion. Y eso que suena tan bien como aperitivo es un alimento muy codiciado por - como no- los chinos, que creen en sus poderes curativos (esta gente le saca partido a todo, sobre todo si esta en peligro de extincion). El proceso de recoleccion de nidos es alucinante. Los recolectores han de escalar hasta a veces mas de 100 metros de altura (lo que miden las bovedas) para poder tomar esos nidos. Hay unas pertigas que cuelgan del techo de la cueva que llevan alli desde tiempos remotos (John no nos supo contar como habian podido colgarlas de alli), construidas con una madera tremendamente resistente que dura una eternidad. Los recolectores escalan por ellas (algo nada recomendable y digno de un artista circense) y haciendo verdaderos equilibrios se hacen con los codiciados nidos. La poblacion de vencejos, a consecuencia de esta practica, bajo de 1.7 millones en 1935 a 200.000 en el anyo 95. Y ahora estan tratando de hacer algo por mantenerlos y no acabar con ellos. Eso si, el kilo de nido de pajaro (mas bien la baba!!!) se paga a autenticas barbaridades. Por eso los locos de la pertiga se arriesgan el pescuezo tan a menudo. John nos dijo que se sigue haciendo en la actualidad, pero la coleccion se hace cada 3 meses, para tratar de hacerlo de un modo mas sostenible.
Mirando aquellas pertigas colgar desde los techos a nosotros nos parecia un ejercicio totalmente imposible.
Aparte del tema de los nidos, aquello era una maravilla de la naturaleza. Cupulas de mas de 100 metros de altura, formas extraordinarias, colores imposibles, entradas de luz magicas, sonidos totalmente sobrecogedores. Jamas habiamos estado en una cueva de tales dimensiones y, lo mejor de Niah es que apenas recibe gente. De hecho pudimos permitirnos el lujo de dejar pasar a los pocos visitantes y quedarnos totalmente solos en aquel inmenso agujero de la montanya. Una serie de pasarelas bien preparadas te ayudan a atravesar el interior de la cavidad. Es necesario llevar una linterna para algunos tramos, pues carece de luz artificial y la natural se cuela solo por algunos agujeros. Estuvimos cerca de 3 horas paseando por el interior, tomandonos el tiempo y escuchando el batir de las alas de los murcielagos. Eran ya las 18.30 cuando empezabamos a pensar en emprender camino de regreso. Hacia ya casi una hora que los ultimos visitantes habian abandonado la zona. El ultimo barco que cruzaba el rio salia a las 19.30, con lo que estas obligado de alguna manera a salir al menos 1 hora antes para ir con tiempo y llegar a la orilla. Nosotros habiamos previsto este tema quedandonos en la longhouse. Con ello pudimos disfrutar del cambio de "turno" de vencejos y murcielagos. Los primeros entran, los segundos salen cuando cae la noche. Se oye como sube el volumen de los graznidos, de los chillidos, del batir de las alas y miles de rapidisimos bichos (aves y mamiferos) empiezan a entrecruzarse y a sobrevolar por encima de nuestras cabezas. Un espectaculo digno de una pelicula de Hitchcock algo tropical. Una gozada.
Regresamos a la longhouse ya entrada la noche. Ayudados por los frontales emprendimos camino de regreso.La selva en la oscuridad tambien tiene su magia y los sonidos te atraviesan de parte a parte.
John nos pregunto si habiamos osado esperar a la noche. Nos confeso que todos ellos no se quedan en la cueva cuando cae el sol, ya que han visto un monstruo de un ojo naranja y marron que brilla en la oscuridad. Nosotros vimos miles de ojitos de murcielago mirandonos fijamente pero el fiero monstruo no vino a saludar. Quizas se asusto de nosotros...
Estuvimos de chachara con John hasta que decidimos pegarnos un enjuagon. Solo entonces, al abandonar la mesa, Pyong (su mujer) aprovecho para colocar los platos y dejar la cena. Por mucho que insistimos, ni ella, ni Jimmy (su hijo menor) ni Romeo (su sobrino) nos acompanyaron a cenar. Solo lo hizo John, que soporto pacientemente nuestro interrogatorio.
Al acabar la cena (higados de pollo, pescado, kankong - una verdura local- y arroz) salimos a la zona comun de la longhouse, la "veranda", un espacio de unos 200 metros de largo, el "patio comun" de las 55 puertas que habia en esta peculiar casa. Estas edificicaciones son unicas de los iban, una tribu indigena de Borneo. Las nuevas estructuras mantienen la misma forma, con casas identicas y la inmensa parte comunitaria, siempre sobre pilones (bajo aprovechan para aparcar, criar pollos o dejar cosecha) pero estan construidas con hierro, baldosas y ladrillo. La de Rumah Chang tiene 15 anyos, sustituye a una anterior que perecio de anciana y esta construida totalmente de madera.
Hace una semana que les llego la electricidad. Antes tenian que apanyarse con un generador de 18 a 22 horas. El gas lo traen del puebo y el agua potable tambien es reciente. En medio de cada casa tienen unos depositos para agua de lluvia y el grifo de agua potable (y John tambien cria dos tortugas para comer en un futuro lejano). Al fondo estan los banyos, que nuestro anfitrion estaba remodelando. Llevaba cinta aislante en los dedos porque se los habia levantado al cortarse con las baldosas. Por fin iban a tener una verdadera ducha. De momento nos conformamos con el barrenyo y el cacito.
En la "veranda" nos pusimos a conversar, pero Areia saco el mikado y ese fue el gran hit de la velada. Mujeres y ninyos se arremolinaron a ver que pasaba con aquellos extranyos palillos que tenian demasiada punta para comer y que ademas estaban rayados de colores. Al final fueron cogiendole el truco y, hasta que no se vieron lo suficientemente aptos para empatar con Areia, no se animaron a irse a dormir. La "veranda" ya se habia vaciado pero el interes por aquella novedad les tenia a todos imantados.
Areia y yo ocupamos la habitacion y Miguel se resigno al estupendo camastro que John le preparo en el recibidor, con una estupenda mosquitera y todo. Dormimos de lujo, no nos podemos quejar. Y seguro que alguno empieza a moldear palillos de mikado para poder imitar ese extranyisimo juego.

Toda una experiencia, me ha encantado.
ResponderEliminar