Los "protas"

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De madre aventurera, hija trotamundos. Una aporta la experiencia, otra el sentido común. La suma de las dos: una serie de vivencias inolvidables y unos recuerdos indelebles.

viernes, 31 de agosto de 2012

De KK hasta las orejas...

Jueves, 30 de agosto.

Peces rosas rositas en KK
Da gusto encontrar siempre el personaje que, bien sea por motivos humanitarios o por razones economicas pero, cuanto menos, mueve el trasero y se te acerca  proponer algo. Nos llama la atencion muchisimo esa eterna impasibilidad de los malayos. Incluso rayando la desidia. Pero siempre hay excepciones que confirman la regla.

A las 8 estabamos acabando de desayunar junto al cruce del Parque, esperando que pasara algun bus y poniedo velitas para que tuviera un hueco para darnos (aqui tambien son asi de legales y si no hay asiento, no hay asiento!). No habian dicho que no habria chance antes de las 8.30. A las 8.34 se acerco un buen hombre con cara de honesto proponiendonos compartir un taxi colectivos. Nos decia que a las 9 recogia a una pareja, que el transporte completo eran 150, con lo que repartido nos salia a 30 por cabeza. Considerando que el billete de bus cuesta por lo menos 20 y con la jugarreta podiamos asegurarnos llegar antes y posiblemente con menos bolsa de plastico llenas, pensamos que era la mejor opcion. A las 9 en punto subian dos nordicos impecables, con mochilones relucientes y camisetas planchadas. Venian de subir el Kinabalu y se iban nada menos que al Meridien en Kota para descansar sus molidos cuerpos (a 400 por noche ya te pueden dar una cama vibratoria!!!)

En poco mas de una hora cubrimos el trayecto que a la ida se nos habia hecho interminable por ver a Areia pasarlo tan mal con el trazado. Esta vez se durmio (la "drogamos" de antimareo hasta las orejas y creo que el chicle hasta le acabo durmiendo la mandibula) y le pedimos que nos dejara en algun lugar del centro.

Hicimos un pequenyo casting de hoteles, entramos en mas de media docena para preguntar precios y disponibilidad. Iban a ser 4 noches asi que la opcion era importante. Tras dar varias vueltas y encontrarnos con dos chinas muy negociadoras en su ramo, optamos por el Rainforest Lodge, un hotel peculiar, muy abierto, con luz, mobiliario colonial, decoracion bonita y, con un descuento por varias noches que, ademas, incluia tambien el desayuno (cosa nada habitual en Malasia). Cerramos el pacto y nos asentamos.

Rainforest Lodge



Fuimos a averiguar horarios y opciones para visitar el parque natural de las islas que estan frente a la costa de KK, unos pequenyos oasis para escapar de esa red que conforman las calles de la capital de Sabah.Las visitas pueden ser diarias, puesto que pernoctar solo es posible pasando por el monopolio de Sutera Lodges, y partimos de minimos de unos 350/400 euros por noche. Inaceptable para nosotros. De pronto, nos entro una especie de claustrofobia de ver que las opciones eran muy limitadas, que todavia teniamos dias por delante y que tal vez la decision de quedarnos en KK no era la mas acertada.

Nos tomamos la tarde de reflexion. El mercado central de Kota es un lugar alucinante. Ademas de tener la luz vespertina mas bella de toda la zona y una fantastica puesta de sol (incluso de poder ver varanos merodeando por bajo del muelle), la oferta de pescados (que barbaridad!!!!!), carne, verdura y puestos de comida es interminable. Un coco, un zumo de mango (hasta ahora inasequible en el resto del pais) y un kopi peng nos sirvieron para recibir a la noche y poder reposar un poco los sentimientos encontrados.


La cena fue de lo mas peculiar. Huyendo de la lluvia, que llevaba persiguiendonos un par de dias, acabamos en un "fast food chino" donde, para empezar, te traian varios cuencos con lo que les daba la gana. Luego venia un senyor con camisa a cuadros y te decia que te recomendaba las verduras y las albondigas. Otro chico te las traia y al final comias lo que te habian "impuesto" pero con tu mejor cara. La verdad, estaba todo bueno y el local en si ya era todo un espectaculo, con lo que cena y show en un 2x1 merecia la pena.


No fue nuestro mejor dia y andabamos algo perdidos. Tocaba una noche de reflexion. Planificar nuestros pasos y sacar el maximo jugo a nuestro final de viaje. Para ello, nada mejor que la banda en vivo de nuestro local animando el cotarro. Miguel y yo estuvimos en vela hasta que acabo la fiesta, comentando las opciones. Y trazando el mapa de nuestro cierre...

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