Los "protas"

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De madre aventurera, hija trotamundos. Una aporta la experiencia, otra el sentido común. La suma de las dos: una serie de vivencias inolvidables y unos recuerdos indelebles.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Rio arriba hacia Belaga. Selamat Hari Raya!

Aunque nuestra intencion era no madrugar mucho, a las 7 estabamos en pie. No conociamos muy bien el funcionamiento del barco que nos llevaba rio arriba y como la informacion siempre hay que contrastarla 20 veces para tenerla clara, optamos por hacer las cosas con cierta seguridad. Puesto que frente al muelle hay un fantastico cafe con miles de bollos de todos los colores y sabores (siempre que sepas malayo y traduzcas de que estan hechos) dimos rienda suelta a nuestra gula matutina y probamos unos cuantos.

Teoricamente a las 9 llegaba el barco de Sibu que hacia parada en Kapit y seguia rio arriba hasta Belaga. En efecto, con puntualidad malaya llegaba el barco bala que seguia rio arriba. Embarcamos sin pegas e incluso con algun asiento en clase popular, donde no parecia hacer un frio polar como en el trayecto que nos habia llevado a Kapit. Aguante un rato en el interior de la nave, desafiando mi pavor desmesurado a los espacios cerrados maritimos, pero llegados  a los rapidos de Pelagus, a unos 20 minutos tras la salida, decidi salir al breve espacio exterior para poder disfrutar de la remontada del barco rio arriba.

En epoca seca es casi imposible sobrepasarlo y muchas veces hay que tomar dos barcos y desembarcar por tierra. Por suerte la corriente era amplia y el caudal mas que generoso, asi que no habia problema con el paso. Nos agarramos con fuerza a las puertas para no caer en alguna curva y disfrutamos del barco-salmon remontando la corriente. Miguel subio al techo para disfrutar de la experiencia y al ver que, a pesar de que estaba carente casi por completo de seguridad y barandillas, la estabilidad era buena nos animamos a subir los tres a disfrutar de la travesia.

De esta guisa, las 5 horas de camino hasta Belaga se hicieron mucho mas llevaderas y bonitas. Las orillas del rio se habian acercado, trayendonos un espectacular paisaje, salpicado de pueblos tradicionales, espectaculares longhouses y zonas de bosque todavia virgenes. Por suerte, a esta zona no han llegado las madereras. No tardaran en hacerlo dado que la carretera hasta la presa de Bakun esta en buenas condiciones pero esta pequeny area tiene el acceso por tierra mal y por rio no tienen cabida barcos de gran calado o incluso pequenyas embarcaciones que puedan pasar por los rapidos. La naturaleza, a veces, se defiende con unyas y dientes.

Ibamos parando en algunos poblados y dejando pasajeros. Cuando la nave se paraba el calor sobre el techo era insoportable. Solo se podia aguntar gracias a la estupenda brisa de la marcha. Eso si, la sensacion era traicionera y una hora antes de llegar a destino hubimos de buscar refugio e hidratarnos para no sufrir una insolacion galopante.

Belaga resulto un pueblo adormecido. Un sol atronador a las 3 de la tarde y una festividad comun de Hari Raya lo hacian lo mas parecido a un poblado del oeste con algun jinete perdido en el horizonte. Lo primero, comer. Luego, negociar un espacio donde dormir. El hotel Belaga, de duenyos chinos (como es habitual en este pais) nos hizo el papelon correspondiente.

Sabiamos que el barco que nos habia traido seguia hacia la presa de Bakun y ambos nos miramos tentados de seguir adelante y explorar nuevos rincones. Pero careciamos por completo de informacion y la unica salida que conociamos era el mismo barco de subida, que salia de Bakun a las 6 am para volver a Belaga hacia las 7.30. Segun averiguamos no habia ningun sitio donde dormir y poca cosa que hacer pero decidimos seguir indagando.

Cuando cayo la tarde, salimos a dar una vuelta y nos adentramos dentro del Kampung Malay, la zona del poblado genuino malayo (nuestra zona - 3 calles a lo largo y dos a lo ancho - era mas china, llena de comercios). Estaba iluminado con luces de led por todos sitios y con antorchas encendidas a lo largo de todas las casas. El espectaculo era precioso y los ninyos corrian encendiendo bengalas y tirando petardos. Era la noche grande de Hari Raya y el barrio, totalmente musulman, estaba sumido en su celebracion mas importante.

Apenas habiamos paseado cincuenta metros cuando escuchamos un "Welcome to our house, please, come in" y, con la timidez que nos caracteriza, nos quitamos los zapatos y tiramos para dentro. Fuimos recibidos al pleno por toda la familia. Nos hicieron sentarnos frente a una mesa llena de dulces y cosas para picar y empezaron a sacarnos curries, terneras, arroz y todas las delicatessen tipicas de la fiesta. Selima, nuestra anfitriona, paseaba con su pequenya bebe de 6 meses, una ninya preciosa y juguetona que nos miraba con atenta curiosidad.

Apenas habiamos acabado de masticar la cena cuando nos hicieron calzar de nuevo para sacarnos a hacer el "tour" familiar. Areia se llevo sus peculiares estrenas, un sobre con dinero (luego descubrimos que real, aunque fueran dos ringgits) y muchas felicitaciones.

Nos acercamos casi al extremo opuesto del poblado y alli empezo la ronda nocturna. El procedimiento era el mismo en cada casa: descalzarse, saludar a los anfitriones (el saludo es muy peculiar, y va siempre acompanyado de un "Selamat Hari Raya"), sentarse a comer, pero siempre cuando la bebida habia sido servida. Consistia siempre en algo sumamente dulce, mayormente con gas, tipo Fanta Naranja, Fresa, o cualquier jarabe hiperpegajoso de los que acaban empalagando. Por suerte los vasos eran pequenyos, la medida perfecta para beber durante 10 minutos, mantener la conversacion justa, catar los pastelitos de turno y pasar a la casa de al lado para repetir la operacion.

Los Keik Lapis son los dulces tipicos. Al vapor u horneados, son preciosos a la vista, pues estan hechos de mil capas de colores. Parecen casi irreales y su sabor es rico y, como no, dulce. Tambien tienen desde papas, canutillos de cebolla, cacahuetes picantes, gominolas, ...

Selima nos iba dirigiendo y contando un poco el proceder. Ella es tecnico de laboratorio en Sibu y su marido trabaja para el ministerio de obras en Kapit, con lo que se ven los fines de semana. Su madre le ayuda con la ninya porque como bien ella dijo, las guarderias no son de fiar. Estaban visitando a la familia del marido y se reia porque yo le preguntaba por que no llevaba yihab (el panyuelo tipico femenino). Me decia que deberia llevarlo, pero que muchas mujeres en su familia pasaban (a la vista estaba que era asi). Los malayos, especialmente en Sarawak, son tremendamente tolerantes, sobre todo porque la cantidad de cristianos casi supera a los musulmanes, convirtiendo la convivencia en mucho mas relajada.

Tras visitar un record de 6 casas, decidimos retirarnos. Nuestro indice glucemico empezaba a dispararse y como no fueramos a dar un paseo a la pata coja hasta la presa, nos veiamos pegando saltos antes de tirarnos a la cama.

Curiosamente, a punto de salir del kampung, nos topamos con Dani, uno de los pocos guias locales que figura en todos sitios. El fue quien nos dio el remate final a nuestra decision para el dia siguiente. Nos comento que la presa estaba ya terminada pero, a causa de esta mega obra, los poblados tradicionales que antes existian (16 longhouses) habian sido reubicados en un asentamiento artificial a unos kilometros de la presa. Aunque habian pagado bien a los locales (que ya se lo habian gastado en fruslerias y grandes coches) habian destrozado por completo su forma de vida tradicional. El mismo nos decia que ya no habia ni restos de vida tribal, ni apenas caza y casi nada de pesca, con lo que incluso su forma de vida se veia en verdadero peligro y debia reinventarse. Es un fenomeno que dia a dia estamos viviendo en Borneo. Lo que existia hace unos pocos anyos ha acabado por desaparecer. Las cosas cambian demasiado rapido.

Convencidos de que, finalmente saldriamos al dia siguiente hacia el norte sin adentrarnos mas en lugares totalmente destrozados, nos fuimos a dormir, rebosando dulce por todos los costados.


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