Despues de un periodo de aclimatacion en Kuching, iba siendo hora de salir de la capital de Sarawak para emprender via hacia el interior. Kuching es la base para todos los extranjeros que visitan esta region de Borneo. Es el centro para ir a ver algun parque nacional y poco mas, ya que no suele pasar nadie mas alla de un par de dias para luego volar hasta otro lugar de la isla o volver a la peninsula.
Cuando le contamos el plan a Chai incluso le llamo la atencion. El habia hecho parcialmente la ruta que le proponiamos pero no conocia mas alla de la mitad de camino. Le daba risa cuando se lo comentabamos porque nos decia que era el Borneo mas rural y perdido. Eso acabo por convencernos.
Esta manyana de nuevo hemos tenido que saltar de la cama (de los colchones, vamos) y despegar a Areia del sofa, tratando de que abriera los ojos de nuevo a las 5.30. Me da la sensacion de que tiene ganas de volver al cole para no tener que madrugar. Vivan las vacaciones!!!!! No es de extranyar que diga que echa de menos a sus abuelos. Ellos no la maltratan de esta manera!!!!!
Chai nos ha dejado en el puerto a las 6 am. Impresionante. Solo dos horas de espera para embarcar. Todavia no nos acaba de cuadrar el horario que sigue este hombre, pero siendo nuestro anfitrion, no podemos mas que estar agradecidos y acatar como toca. Nos hemos despedido con pena y esperando que un dia pueda venir a visitarnos y podamos tratarle como nos ha tratado el. Todo un lujazo.
Areia no ha tardado ni tres minutos en colocarse sobre los asientos de la sala de espera y quedarse dormida. Entre tanto, Miguel y yo nos hemos tomado nuestro kopi (cafe) de rigor, los restos de nuestro pastel y hemos saboreado tranquilamente el desayuno. La senyora del bar nos ha advertido que no habia billetes y estaba todo lleno pero la hemos tranquilizado diciendole que ya teniamos los papelitos queridos.
A las 6.15, pequenyas hordas con grandes sacos asaltaban el barco. Nos parecia un poco temprano para embarcar y dudabamos que todos tuvieran un Chai en su vida pero luego nos hemos percatado de que esos eran el colectivo de desesperados que no habian conseguido plaza. La tecnica es colarse en la embarcacion, coger sitio en la cubierta y lograr que no te echen. A las 6.30 han cerrado la puerta y no se ha podido escurrir nadie mas que no blandiera billete. Muy sofisticados estos malayos.
A las 8 hemos subido al barco, un expreso en estupendas condiciones, con el aire acondicionado del interior a un nivel asiatico (exagerado) y hasta peliculas subtituladas en ingles. Dada mi conocida aversion a las panzas de las embarcaciones, nos hemos quedado en cubierta, con los squatters espontaneos, disfrutando de la tranquila vida manyanera y de la travesia con los rezagados.
El porque de esta invasion radica en que estamos a puertas de Hari Raya, la celebracion del final del Ramadan. Aunque Sarawak tiene una gran mayoria china, Malasia sigue siendo musulmana y Hari Raya es para ellos como nuestra navidad. La gente vuelve a sus casas, visita a la familia, se hacen regalos, se compran ropa nueva y realizan grandes celebraciones. Todo el transporte publico se colapsa y hoy comenzaban tambien las vacaciones escolares, que duraran toda la semana que viene.
El express realiza un par de paradas. Nuestro destino real era Sarikei, pero queriamos llegar a Sibu, una hora mas adelante. Ya nos habia avisado Chai de que hablaramos con el revisor. Le hemos comentado que queriamos continuar. Dado que no habiamos ocupado nuestro asiento y habiamos adquirido desde el principio condicion de "asaltantes" el unico tramite que ha habido que cumplir ha sido pagar la diferencia del billete. 15 ringgit y todo arreglado.
A las 13.30 amerizabamos en Sibu, la segunda ciudad de Sarawak. Es el punto neuralgico de salida hacia el mar de la China y la ruta que siguen todas las barcazas que trasladan la madera desde el interior. Es ESPELUZNANTE ver la cantidad de industrias madereras que salpican la orilla del rio. Cientos de miles de troncos se apilan en las riberas esperando salir en transporte maritimo hacia los inmensos cargueros que esperan mas adelante. A dia de hoy, apenas queda un 5% del bosque primario original de Borneo. En los ultimos 50 anyos se ha expoliado toda la madera local. El tamanyo de los troncos habla por si solo. Se ponen los pelos de punta de solo verlo.
La superficie forestal ha sido cultivada con palmeras que proporcionan aceite de palma, ingrediente fundamental para miles de productos, desde jabones hasta cereales del desayuno. El mana de las grandes multinacionales. Muchas de las plantaciones ya han sido abandonadas despues de explotarlas y ahora Borneo sera como un "Elx" gigante con miles de palmeritas pero sin un solo arbol que de sombra y sin la flora y fauna que la caracterizaban. El asunto es muy delicado, pero todos aquellos que se han atrevido a luchar contra ello abiertamente han desaparecido de forma misteriosa y todos los que se interesan por la situacion no son bienvenidos.
No hemos podido enlazar con el barco siguiente que queriamos tomar, pues era el ultimo y estaba lleno. Teniamos la opcion de ir en el techo pero, dado que son rapidas que van a mas de 80 km/hora y la tarde estaba fresquita, no es lo mas recomendable para el cuerpo. Manyana nos daremos el madrugon de nuevo y nos dirigiremos hacia Kapit.
Tras comer un par de sopas, "mee" y arroz con pollo y cerdo (aqui los chinos no tienen problema en sacar los morretes porcinos frente a los musulmanes. La tolerancia es extrema) nos hemos agenciado un hotel cerca del puerto para ahorrarnos la caminata de buena manyana. Limpio, simple y razonable (25 euros).
Miguel y yo hemos caido muertos. Areia ha sobrevivido. Al fin y al cabo se ha hecho 3/4 de la travesia durmiendo en mi regazo. Poco le ha importado los salpicones de mar en la cara, el viento en los pelos o el cacarear de los gallos a bordo. Ya le podemos conceder el carnet de asiatica, dada la facilidad con la que se va durmiendo en cada rincon. Pobrecita mia... la verdad es que la llevamos por el retortero y no dice ni mu. Es una viajera resignada.
Hemos estado paseando por Sibu. Es una ciudad con varios "records hiperbolicos". La torre mas alta, la plaza mas grande, el mercado mas colorido... Una ciudad muy local, donde no se pierde ni un solo extranjero porque no hay hitos de interes turistico. Vida malaya, cotidiana y muy particular. Trasiego comun y local. Comida no apta para maniaticos. Resumiendo: El sitio perfecto.

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