Domingo, 26 de agosto.
6 en punto. De hecho fue el mismo gallo el que nos desperto. Puntual como un reloj. Acababa de amanecer y nos estabamos desperazando. Vestidos, listos y con todas las energias para explorar, Yanty nos servia un poco de te y un pastel de color verde estupendo. Pero no habia todavia sombra de Osman.
A las 6.45, tras observar nuestras caras de extranyeza, Yanty fue a sacarle del camastro y Osman aparecio desperezandose y restregandose los ojos. Despues de unos "good mornings" algo atropellados, se monto en la barca y nos invito a acompanyarlo. Nos habiamos preparado para nuestro "Jungle trek". Osman es el unico que lo ofrece en la zona. En general los visitantes del Kinabatangan van en pantalon corto y chancletas, con nula intencion de salir de la barca y muchisimo menos de internarse en la selva. Osman nos provio de unas botas de agua, nos previno para que nos cubrieramos el cuerpo para evitar mordiscos y picaduras y nos pidio que usaramos el repelente disponible.

Primero pasamos a saludar a un "monitor lizard" (en espanyol un varano, un lagarto gigante, excelente nadador y experto trepador) que dormitaba en lo alto de un arbol. Proseguimos observando diversos pajaros, entre ellos el simbolo nacional, el calao (en ingles "hornbill"), que parece que tenga dos picos y estos le dan un aspecto extranyisimo. Es precioso y sacado de un catalogo de especies mutantes. Excepcional. Nos metio por un canal que llega a un lago interior en el rio. Alli vimos que habia un par de embarcaciones mas paradas mirando hacia arriba. Habiamos topado con algo bastante excepcional: orangutanes salvajes. Aunque los habiamos visto en Semenmog, verlos campar en su habitat sin interaccion humana era todo un lujo. Machos, hembras y bebes se paseaban tranquilamente entre las altisimas ramas, sin ser molestados por esas masas de seres humanos que les apuntabamos con nuestros objetivos - o con los prismaticos- intentando acercarnos mas a ellos.

Algo mas adelante, atracamos con la barca y tanto la pareja de alemanes como nosotros tres (los chinos ya habian desaparecido) nos pusimos a caminar por el interior de la selva. Ibamos observando flora, hongos, peculiaridades de los arboles y, sobre todo, arrancandonos lo mas rapido posible las voraces sanguijuelas. Bailando sobre las hojas, algunas menudas, otras tremendas, esperaban el paso de cualquier incauto para saltarle encima. Julia me advirtio de que tenia una en la espalda. Areia pillo otra colandose bajo su chaqueta y Miguel fue el que mas intimo con una enorme, que acabo por pegarle un mordisco en toda la espalda. Y la maldita no habia forma de arrancarla...

Areia trataba de pasar sin rozar las hojas pero las listillas aparecian de la nada y parecian llover de las alturas. Al cabo de un rato ya nos habiamos acostumbrado a su presencia e ibamos haciendo turnos para vigilar mutuamente nuestras retaguardias.
Ibamos encontrando pequenyos y grandes insectos, algun insecto palo de casi 20 centimetros, un bicho bola que parecia modificado geneticamente y que alcanzaba el tamanyo de una ciruela cuando se cerraba, unas serpiente que, segun Osman, era la primera vez que observaba (por lo cual no nos acercamos demasiado ni quisimos saludarla con profusion), un gusano gigante que parecia una pulsera de cuero al pasear por nuestras munyecas, y otros tantos pajaros y bichos varios, algunos mas conocidos y menos sorprendentes.

Nos alivio salir de nuevo al cauce, librarnos del acoso de los chupopteros y poder ir a un pequenyo rincon donde conocimos a las "piranyas de Borneo" que no son otros que esos pequenyos peces voraces que ahora usan en los salones de belleza para esa cosa nueva que llaman "ictioterapia". Pudimos obtenerla gratis metiendo la mano y pudiendo casi pescar a punyados esas decenas de pececillos que acudian al olor de nuestra carne. Algo mas adelante nos saludo otro ser acuatico de esos que tambien pegan mordisquitos, pero que mide entre 5 y 6 metros de largo y que arranca algo mas que la piel muerta. A Areia no le hizo tanta gracia y no volvio a meter la mano en el agua...

Volvimos a casa y Yanty nos tenia preparado un desayuno a todos. Las tostadas estaban algo secas y no era lo que estabamos habituados a tomar, pero hicimos los honores ya que lo habian preparado con todo el carinyo y pensando que era lo que nos apetecia. Cuando vimos a Osman con su plato de "noodles" los tres gritamos con admiracion. " Si lo hubiera sabido, os los preparo para desayunar". Lo preferiamos a la mantequilla y la dulzona mermelada de pinya.

Dormitamos, leimos y pasamos el rato hasta la hora de comer. A las 13 horas, cuando Yanty nos vio emerger de nuevo de nuestras habitaciones, nos sirvio la comida, compuesta de arroz, calabaza y pollo. Como siempre, absolutamente deliciosa y exquisita. Areia habia pasado la manyana jugando con las gemelas. Ira y Wadi son dos monstruitos de 6 anyos de energia inagotable. A la pobre Areia la llevaban de craneo, arrastrandola de aca para alla, tirandose encima y jugando de una forma brusca a la que no esta habituado. Su lado zen trataba de darles un equilibrio. Logro calmarlas paulatinamente y pudieron jugar por un rato de forma algo mas civilizada. Entre tanto, el resto de la familia pasaba el tiempo completamente absorta frente al aparato de television. Eso es algo que nos sorprendio tremendamente. A excepcion de las gemelas, el resto de hijas no parecia hacer otra cosa. Areia consiguio sacarlas parcialmente del extasis pantallil con el mikado, pero al final el poder de la pantalla fue superior y quedaron abducidas.
La historia del nombre de las gemelas merece la pena ser contada. Cuando Osman llevaba a Yanty al hospital tuvo que hacerlo por rio, ya que concidio en Hari Raya y no pudo encontrar vehiculos disponibles. En las cercanias de Sandakan vio un rarisimo delfin Irawadi. Cuando en el hospital le preguntaron por el nombre para el registro, algo que no habian previsto dado que las ninyas se adelantaron y eran sietemesinas, no pudo pensar en otra cosa que en el delfin, asi que llamo a una Ira y a otra Wadi. Y las dos son tan graciles, juguetonas e incasables como uno de estos mamiferos.

A las 15 horas habiamos quedado para el paseo vespertino. Yanty tuvo que sacar de nuevo a Osman de su sopor. Nos sirvio para librarnos algo mas del calor que estaba cayendo sobre el rio. En esta ocasion nuestro objetivo era perseguir elefantes pigmeos, la casi extinta especie de paquidermos que todavia habitan en este privilegiado rincon.
Anduvimos rio arriba y rio abajo siguiendo huellas. El cunyado de Osman le informo que los habian visto hacia la parte alta. Estuvimos deambulando hasta que alli aparecieron, nadando junto a la orilla, saliendo a darse un banyo despues de haberse embarrado la tarde anterior a causa de la lluvia. Fue todo un espectaculo, pues poco a poco fueron apareciendo mas miembros de la manada, desde el macho dominante hasta los bebes mas nuevos. Estuvimos mas de media hora observando sus movimientos, deleitandonos con su tranquilidad, con sus juegos, con sus agilidad de movimientos pese a su tamanyo y peso. Aunque son pigmeos ( y mucho menores que los africanos) no dejan de ser imponentes y preciosos. Siempre me asombraron los paquidermos.

Tras divisar decenas de macacos, tanto de cola larga como de rabo corto, fuimos en busca de los narigudos. Los "proboscius" son unos pecualirisimos monos con una trocha tremenda. Pudimos verlos con mas tranquilidad que en Bako y se dejaron observar con mejor perspectiva.

Anochecia ya cuando volviamos a nuestro refugio. La luz estaba preciosa. Las ninyas se pusieron a jugar con el barro del rio, haciendo formas y luego lanzandolo por el aire. Yanty nos habia preparado otra cena espectacular. Segun Osman, fue el quien le ensenyo a cocinar, ya que el empezo a trabajar de pequenyo con los operadores turisticos lavando platos, acabo por ser cocinero pero prometio a su familia que dejaria el arte culinario en el momento que se casara, asi que traslado sus conocimientos a Yanty y esta tiene ahora su herencia artistica entre fogones. Sea o no cierta la historia, sigue siendo un gustazo para los sentidos.
Habiamos pasado el dia entre bichos, grandes, pequenyos y minusculos. Ver esas rarezas y tanta belleza en su habitat siempre es un lujo. La vida salvaje no aparece con horarios pero la suerte nos habia acompanyado y practicamente pudimos ser testigos de la fauna menos comun y mas elusiva. Unos autenticos privilegiados!!!!!
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