Madrugar es el verbo que mas estamos conjugando. No hemos logrado dormir mas alla de cuatro horas seguidas con tranquilidad. El trajin que llevamos, unido a los encantadores mosquitos que pueblan la casa de Chai y que nos han recibido con gran alegria, hace que nuestro suenyo disminuya con absoluta exageracion. Asi no es de extranyar que Areia aproveche cada vez que aposenta el trasero para echar una cabezadita. Ya esta amaestrada en el arte de dormir apoyada en una barra.
Chai nos ha dejado en la zona del mercado, de donde parten los buses locales que se mueven por un radio de unos 50 kilometros. Os he comentado lo tremendamente organizados que son estos malayos?? Nos tienene impresionados.Orden, limpieza, puntualidad. Son un dechado de virtudes estupendas. Tienen lo bueno de ambos mundos: la tranquilidad, amabilidad y encanto asiatico con los dones del mundo occidental que suelen escasear en otros rincones.
El mercado estaba desierto. Apenas eran las 6.15 y nos hemos sentado a esperar. El bus a Bako es un inmenso cacharro de 60 plazas, limpio, con aire acondicionado (como siempre, helado!!) y puntualidad meridiana. Sale sin necesidad de tenerse que llenar y tiene tarifa fija. Un lujo para estas latitudes!!! A las 7 en punto salia con apenas 5 almas, a un precio de 3,5 (unos 90 centimos) para recorrer los cerca de 30 kilometros hasta el parque nacional.
Bako es posiblemente el mas pequenyo pero el mas visitado de Sarawak. Es una joyita de unos 27 kms cuadrados, con una fauna y flora autoctonas intactas y bien preservadas. La gran atraccion son sus monos narigudos (proboscides), unos simios con una trocha tremenda que parecen sacados de un comic un tanto enrevesado. Son huidizos y poco amigos de multitudes (no como sus primos los macacos, que se pasean descaradamente y no se molestan en pedirte prestadas las cosas). Al llegar, cerca de las 8, hemos contratado un barquero, compartiendo con una pareja de italianos la travesia (el precio total de 94 ringgits, unos 20 euros).
Despues de un kopi pe (nuestro cafe del tiempo favorito) hemos comenzado una ruta circular, la Lintang, que nos llevaba por parte del parque. Cuando le he preguntado a la senyora de informacion que podiamos ver, me ha dicho que 7 tipos de plantas diferentes. No soy biologa, ni especialista en botanica pero creo que hemos visto algunas mas. Imagino que algo se habra perdido en la traduccion. Seran tal vez siete familias?? Siete-mil? Siete volumenes de la Espasa-Calpe???
Los 5,6 kilometros los hemos recorrido en las 3,5 horas establecidas. Hemos hecho nuestras paraditas a beber, a tomar aire, a pegar un bocado, incluso a pegarnos un banyo. El paisaje era espectacular. El ecosistema de las Kerangas, unas zonas de roca muy peculiar del parque incluye una variedad de plantas muy especial. Las mas llamativas son las carnivoras, carinyosamente bautizadas por nosotros como "Chupopteras trompeteras" por su habilidad para zampar insectos y su curiosa forma de saxofon. Preciosas. Por suerte la manyana estaba parcialmente cubierta y la zona de selva proporcionaba suficiente sombra. Pero de la humedad no podiamos escapar y las camisetas han acabado empapadas. Las botellas de agua, las bananas y las galletitas son los mejores companyeros de viaje posible.
En el suelo llamaban la atencion unos dibujos petrificados de circulos casi perfectos, algunos con formas y dibujos sobrepuestos. Se trataba de bases de troncos petrificados. Absolutamente alucinantes.
El final de la senda coincidia casi con el comienzo del sendero a la playa de Paku (Francisku para los conocidos), via por la que se suele avistar a los famosos monos narizotas. A pesar de ser 800 metros, como todo camino en la selva, requiere una marcha que dista de ser la rapidez a la que estamos habituados. El calculo medio es de unos 2 km/hora cuando avanzas por este medio.
Pero la media hora extra de camino tenia su recompensa. Ademas de la belleza de sus escarpadas escaleras, sus constantes raices para tropezarse y sus lianas (estoy convencida de que el autor de Tarzan ha estado en Borneo), la playa que nos ha recibido bien merecia la pena el pequenyo desvio. Al llegar aun habia algunos visitantes pero a los 10 minutos todos han desaparecido, dejandonos para nosotros solos un trocito de paraiso. Arenas blancas, rocas inmensas salpicando la pequeya bahia, espesa vegetacion como telon de fondo. Un escenario perfecto para un banyo, unos juegos, unas risas y unos fantasticos momentos para reponernos.
Se acercaba la hora de pensar en ir volviendo. Habiamos acordado con el barquero volver a las 16. La hora maxima permitida por las autoridades del parque. Y estos malayos en eso son muy serios. Sin prisa pero sin pausa, y con intencion de poder conversar con tranquilidad con los narigudos, hemos llegado a la zona que unas horas antes habiamos detectado sonidos de los susodichos.
Miguel, un experto interprete de lenguaje primate (cuando me case con el no fue por sus dotes de idiomas, pero ha resultado ser muy habil en filologia simia) ha comenzado con sus ruiditos, silbidos y chasquidos, entablando conversacion con la familia que se encontraba cercana. Timidos pero asomandose entre las ramas, hemos podido ver asomar los famosisimos apendices de los bichos, dignos de un Cirano de Bergerac selvatico. Y la barriga que les acompanyaba tampoco les restaba nada de atractivo (si fuera primate creo que me inclinaria mas por los chimpances pero, ya se sabe, sobre gustos...)
A las 15.30 estabamos recomponiendo nuestros fluidos con un kopi pe y unos tragos de agua fresca, apurando al maximo los minutos que nos quedaban observando el panorama.
La vuelta, bien hilada, nos ha hecho adelantar nuestra llegada a Kuching. Habiamos previsto llegar sobre las 18.30 pero una hora antes entrabamos en la ciudad de los gatos. Hemos bajado antes del bus para dar una vuelta y comer algo, ya que apenas llevabamos bananas, galletas y cereales en el cuerpo. Habiamos quedado con Chai en el mercado sobre las 18.45 y, como siempre ha aparecido puntualisimo y con unas "albondigas" locales para picar.
Nos ha llevado a cenar al mismo lugar que la primera noche, el mercado abierto. Esta vez hemos pedido algo de calamar, aunque en un segundo intento nos lo han servido sin chile y picantes. Para el cuerpo de Areia todavia la tolerancia a tales sabores esta por construir. A mi me ha sabido muy rico.
Chai nos tenia reservado un final de fiesta. Tras la cena nos ha acercado a su lugar de trabajo. Decir que nos hemos quedado boquiabiertos no es exagerar un apice. Malasia nos sorprende cada dia. El campus donde pasa sus dias es un gran complejo educativo que comprende desde la guarderia para los mas pequenyos hasta la escuela de magisterio donde imparte clases o la universidad. Hay iglesias para todos los cultos, viviendas para trabajadores, residencias de estudiantes, zonas deportivas, pistas de todos los juegos imaginables, teatros, salones de actos, espacios abiertos. Sus oficinas, donde esta el departamento de idiomas, son tambien impresionantes. Solo en su "college" hay 123 profesores y mas de 1000 estudiantes. Los idiomas oficiales para ensenyar son malayo, ingles y chino mandarin (del que es profesor Chai). Cohabitan con toda naturalidad, como es comun en la socidad malaya. La tolerancia y la normalidad respecto a las diferencias es el dia a dia. Son un ejemplo de convivencia pacifica.
Nos comento que el catedratico de ingles (que es canadiense) cobra unos 5000 euros al mes. Nos quedamos alucionados. De hecho me dijo que, si estoy interesada en un puesto de trabajo, el me hace de intermediaria y me presenta al departamento. Sera cuestion de pensar en la oferta... Hasta con la mitad de sueldo me conformaria.
Por cierto, para aquellos interesados, las ofertas de trabajo en este pais son incontables. Hay carteles por todos sitios buscando currantes, desde conductores de camiones, secretarias, estilistas, cocineros, dependientes, ... lo que quieras!!! Y los sueldos (a la vista esta!) no son nada malos. No hay desempleo y, como dice Chai, aquellos que no lo tienen es porque no quieren currar.
Cansados, malolientes, picoteados hasta el extremo (tenemos el cuerpo hecho un asco) pero alucinados de todo lo que esconde este rincon del mundo, nos fuimos para casa, a reconfortarnos con una fantastica ducha de agua templada y un poco de relax. Bromeamos un rato con Chai, corregimos sus conatos de leer el diario de Areia en castellano, charlamos de planes y proyectos, recogimos nuestras cosas y tratamos, una noche mas, de conciliar un suenyo algo evasivo.

Para ir a currar allí .... ¿el Valenciano está entre los idiomas que hablan?, jajajajaja.
ResponderEliminarVictoria, el relato, como siempre, entretenidísimo. Muchas gracias por dejarnos participar a todos de vuestras aventuras :-D