Miércoles, 29 de agosto.
Hemos llegado a la conclusion de que los malayos no saben hacer negocios. Solo los chinos tiene la habilidad de discutir, ofrecer descuentos, hacer propuestas y, al fin y al cabo, ver el beneficio economico que subyace en el trasunto. Por el centro de Ranau discurren constantemente decenas de furgonetas buscando pasajeros para sus trayectos. Es dificil saber a donde van, pero hay que preguntar para tener una idea de donde subirse. Asi pasamos un buen rato de la manyana, tratando de adivinar que vehiculo iba hacia KK y nos dejaba en el parque nacional del Kinabalu de paso. Parecia tarea imposible.
Por fin nos dijeron quien era nuestro hombre. "Salgo a las 10'- nos dijo. Nos quedamos mirando, pues eran las 8.20 y significaba perder unos bonitos 90 minutos. "Si quereis, podeis esperaros hasta las 11 y os venis conmigo". Fue entonces cuando nos decidimos por otra opcion.
Al final fuimos a la "cola" de taxis. El "capo" que dirigia el cotarro nos dijo que nos podia llevar alguien por 30. Empezo a preguntar quien nos llevaba pero nos encontramos que todos los conductores rehusaban llevarnos. Querian, por lo menos, 40. El pobre hombre siguio preguntando. Incluso ofrecimos 35. Al final, tras denodados esfuerzos, encontro un cochecito que nos llevo feliz y contento. Sin muchas palabras de por medio. Significaba recorrer 20 kms, la distancia que nos separaba del parque, pero los conductores parecian mas felices imbuidos en su conversacion matutina y sin muchas ganas de currar.
Aparecimos en el parque 30 minutos mas tarde. Nos deposito en la misma puerta, pagamos nuestro ticket de "conservacion' del parque y nos fuimos a averiguar las posibilidades. El alojamiento dentro del parque estaba descartado. Lo mas bajo no descendia de unos 180 ringgits por persona en habitaciones de 20 camas (unos 45 euros!!!!!)
Incluso dejar las mochilas en recepcion suponia 3 ringgits por hora. Una jugada algo cara. Nos comentaron que el restaurante del cruce (100 metros mas abajo) acababa de abrir algunas habitaciones. En efecto, olian a pintura todavia y estaban impecables. El precio era algo mas alto de lo habitual (105 ringgits) pero dadas las circunstancias (la otra opcion era ponerse a caminar algunos kms buscando otra cosa mas economica) pensamos que la idea era la correcta. Dejamos los trastos en la habitacion y nos volvimos al parque.
De todos los senderos disponibles nos gusto - como no- el mas largo. Eran casi 6 kms. Marcaba de 3 a 4 horas. Lo primero que pregunte era si tenia sanguijuelas. Me indico un chofer muy majete que ese no, pero que otros mas cortos si que las tenian. Mas claro aun si cabe. Ligawu parecia la mejor opcion.
El sendero discurre paralelo al rio del mismo nombre. Tambien - y no por casualidad- junto a la instalacion de las grandes tuberias de agua que llevan el liquido a los refugios de la parte superior de la montanya. De hecho, nos dejo alucinados escuchar unas voces (no solemos cruzarnos con nadie en nuestras caminatas) y encontrar unos curritos llevando codos de tuberias con unos 50 cms de diametro y que debian pesar entre 40 y 50 kgs. Las secciones mas grandes las descuelgan en helicoptero cuando hay un pequenyo claro pero, creedme, no seria el trabajo que me gustaria hacer. Y no hablemos de prevencion de riesgos laborales....
El camino era precioso, sombrio como es comun en todos estos tramos de selva, poblado de una flora muy diversa. En esta ocasion apenas pudimos ver mas alla de algunos insectos y escuchar decenas de pajaros, pero el ambiente era de tal humedad que todo estaba cubierto de musgo, dando un aspecto casi espectral a todo el escenario.
Lo finalizamos en poco mas de dos horas, sin encontrarnos con amigos parasitos y sin lluvia sobre nuestras cabezas. El parque del Kinabalu posee un microclima y las nubes habitan a menudo su falda.
La gran mayoria de viajeros que acuden a Sabah van a escalar la montanya, no solo por amor al alpinismo, sino porque es la oferta estrella de las agencias de viajes. Se vende en un tour de dos noches y un dia por la modica suma de 250 euros. Es obligatorio coger un guia, pagar un permiso y, si no eres capaz de hacerlo en el dia (lo que ocurre con la mayoria de gente, que no puede ascender de 1200 a 4095 de subida y bajada) has de pernoctar en esos baratisimos albergues y ademas, incluir la tambien economica comida. Un chollo, vamos!!!!
La unica opcion mas o menos accesible es subir hasta el refugio base, Layang Layang. No precisas de guia y el permiso solo cuesta 10 ringgits. y los 2500 escalones los subes sin porteador y por tu propio pie.
Era divertido ver como bajaba la gente. Tenian todos caras de destrozados. Algunas incluso las vimos a caballito del guia, con los pies en carne viva o con alguno tobillo torcido. La mayoria llevaban botas todavia casi con la etiqueta, cargaban una mochila de expedicion hasta las trancas y venian doblando las piernas. Es un ascenso casi por escalones, un rompepiernas. No tiene dificultad tecnica, pero si mucha cacha y la falta de oxigeno en altura. AH!! Y luego te dan un certificado que solo vale 10 ringgits mas!!!!
La verdad es que todo el asunto es un negocio tremendo. Lo explotan hasta lo indecible. Y no se te ocurra colarte!!!! Esta lleno de verjas, vallas y vigilantes. Es su montanya mas preciada y la fuente de ingresos mas valorada.
Por suerte, nada mas llegar a la entrada del "Summit trail" se puso a diluviar, la excusa perfecta para pedirnos unos "instant noodles" (lo unico disponible y asequible) y ver como las ardillas descaradas venian a robarnos algo de comida.
Cuando dejo de caer el agua torrencial comenzamos el descenso, esta vez por la carretera. Otros 4 kms pero para abajo y sin resbalones, puesto que el terreno se habia puesto realmente embarrado. Lo mas alucinante es que todos los anyos hacen un "climbathon", un ascenso a la cumbre y descenso incluido, una distancia de 21 kms y el record lo ostenta un espanyol, Kilian Jornet (una maquina) con 2 horas y 37 minutos... A mi me parece ALUCINANTE. Ese hombre no puede ser humano. Lo mas gracioso es que los veteranos (mas de 60!!!) lo hacen en una hora mas. Yo no lo haria ni a lo largo de un dia...
Se habia metido bien la niebla cuando descendimos pero la lluvia nos habia respetado. Empezaba a hacer frio. Nos fuimos al hotel a estirar las patas, a tomar un cafe calentito y a reposar nuestras patillas. El monte apenas se asomo por unos minutos para saludarnos. El resto del dia permanecio cubierto tras un velo de modestia.
La montaña es increible. La zona es preciosa. Un area impresionante por descubrir que nos ha dejado fascinados....

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