Son las 8.30 de la mañana y estamos de nuevo en San Carlos, ese nudo gordiano por el que pasamos una y mil veces (en realidad 3, pero parece mucho cuando se está en constante movimiento) y la que hemos accedido por carretera (desde el norte), por barco (desde el este) y de la que vamos a salir de nuevo en bote hacia el sur, hacia Costa Rica.
Mientras Areia observa como los vecinos juegan a las damas y Miguel acaba de realizar los trámites de salida, aprovecho para enviar un par de líneas. Chepe, nuestro capitán, nos ha dicho que tiene previsto salir a las 9.15.
Acabamos de regresar de San Fernando, una de las islas del Archipiélago de Solentiname, unas pequeñas manchitas en el mapa de Nicaragua que apenas aparecieron hasta hace unas décadas en los mapas, cuando se convirtieron en punto caliente de la resistencia sandinista.
Hay mucho que contar (he "abierto un hueco" en el blog para actualizarlo en cuanto tenga un rato, al igual que os debo el relato de cómo conseguimos huir de Bluefields, pero todo llegará, lo prometo!!!!) y la estancia ha sido un día y medio de PURO relax y descanso contemplativo. Lo necesitábamos. Ahora que nos falta el asalto final (una semana por delante) necesitábamos cargar pilas y darnos un respiro.
De aquí a Los Chiles (puesto fronterizo) hay una hora más o menos por el lago. Una vez lleguemos decidiremos lo que hacer, si pasar un día en los parques naturales de los alrededores o seguir camino por la zona norte hasta dar de nuevo con la frontera nicaragüense. Nuestra intención es volver a entrar por la parte del Pacífico y de ahí volver a entrar en el lago, pero evitar el larguísimo y eterno ferry que nos lleva de aquí a Ometepe. Además de mi fobia por los barcos grandes, el horario es bastante extraño. Sale de aquí a las 2 pm, llegando a la isla a las 1 am, realizando el trayecto casi todo de noche y llegando a una hora un tanto intempestiva. Sabemos que se descansa poco y se disfruta nada del paisaje, con lo que nuestra "vuelta" parece más que justificada.
Nos quedan unos minutos, así que aprovechamos para tomar algo.
Un beso muy gordo a todos. Nos vemos (tal vez) ¡en Costa Rica!

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