Los "protas"

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De madre aventurera, hija trotamundos. Una aporta la experiencia, otra el sentido común. La suma de las dos: una serie de vivencias inolvidables y unos recuerdos indelebles.

viernes, 17 de enero de 2014

Un viaje atípico

De hecho, no tenía pensado ni escribir en el blog, dado que ni son dos despendoladas, ni el trío lalala, sino la mendalerenda corriendo por los rincones asiáticos y sobrevolando las diferentes culturas de uno y otro rincón.

Un viaje con cola, por su propia génesis, por lo que significa, por una separación forzada de casi tres semanas de mis grandísimos compañeros de viaje y de vida. Un viaje difícil en muchos momentos, pero con un guión fácil de escribir.

Cuando hace dos meses me confirmaron que tenía que empezar a organizarme, salí tan desubicada del despacho que me rompí la ceja contra un cristal. No era el mejor augurio, a decir verdad, pero lo vi como el bautismo de algo diferente: una escapada "chocante". Y eso es lo que tengo por delante: 17 días de menú de degustación asiático, con una maleta difícil de preparar. Para empezar, es prestada (yo llevo con la mochila a cuestas demasiados años), al igual que la mayoría de los modelitos que la componen (GRACIAS, Helena!!!). Incluye medias a través de las cuales puedes librarte de la aurora boreal, cuellos cisne, bufandas, gorros con orejas, bikinis, tirantes, sandalias, zapatillas de correr, botas, zapatos de salón, vaqueros, vestidos de raso... ¡Vamos! Un equipaje de lo más típico...

Pero lo más complicado de todo, sin duda, no han sido los horarios, ni coordinar 9 reuniones en 7 países, ni obtener los visados y los billetes correspondientes, ni siquiera buscar los hoteles adecuados en las zonas menos inapropiadas. Lo verdaderamente difícil ha sido dejar detrás a mis inseparables compañeros de vida: Areia y Miguel. Separarme de ellos y dejarlos detrás sigue dándome la sensación de algo incompleto. En cada rincón que veo están ellos, en cada comida que pruebo, en cada sonrisa que me arrancan las cosas curiosas. Me giro buscándolos para hacer comentarios, espero su rostro retorcido probando el picante de la sopa, ayudándome a regatear por una prenda.

Os echo mucho. Mucho. De menos...

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