Hoy nos levantabamos con la ilusion y esperanza de tener un barco esperando. Nuestro desayuno esperaba a las 6 y nos habiamos quitado las leganyas. Sobre las 6.45 estabamos listos para partir. Moto en ristre, cascos puestos (menos Areia, que anda desprotegida por la vida y de mascaron de proa, pero feliz) y mochila con mascaras y tubos.
Nuestro vehiculo ha aparecido magicamente sin gasolina esta manyana. Ayer lo dejamos con medio deposito pero sospechamos que, para que no nos escaquearamos de llenarla, la han debido de sorber con pajita mientras dormiamos...
El problema de repostar es que se montan unas colas kilometricas (soy dada a exagerar, pero esto es cierto) y no podiamos perder mucho tiempo. Cuando hemos visto un grupo de mujeres vendiendo gasolina en botellas, se nos ha abierto el cielo. Obviamente la sobrecargan, pero significaba unos 70 centimos mas que en la gasolinera. Y para el colmo, cuando hemos pasado, estaba cerrada y con decenas de motos ya esperando en la verja.
Siska nos ha recibido con su habitual sonrisa. No he podido evitarlo, me he asomado y el barco estaba alli!!!!
Al final lo teniamos para nosotros solos. 3 pasajeros, 4 personas de tripulacion: el capitan, el ... "sabio hombre con voz de pitufo" y dos ayudantes, el que achicaba el agua de la zona del motor y el que percheaba a la hora de atracar. Todos ellos sin una palabra de ingles pero encantadores.
Hemos salido cerca de las 8, con una sonrisa de oreja a oreja. Tendreis que conformaros con el relato porque hemos tenido a bien dejarnos la camara y, nuestro flamante aparato submarino estaba sin bateria.Todo un triunfo. Por suerte teniamos en la recamara la de Areia, que nos ha sacado del paso y ... si, podremos mostrar alguna imagen cuando llegue el momento.
La primera parada ha sido en la isla de Pangabatang, un pequenyo trozo de tierra junto a la mucho mas grande Pulau Besar (que alberga una buena poblacion con un par de concentraciones costeras). Esta ultima tanto desde el aire como desde el mar seria una buena "Isla del Tesoro" por su geografia.
La primera inmersion ha sido muy bonita, pero me ahorrare los detalles sobre todos los colores, los corales, los fondos para que imagineis lo que mas os guste.
Algo mas adelante, hacia Pulau Babi (la isla del cerdo), la segunda inmersion era impresionante.
El terremoto del 92 causo un colapso del fondo marino y llevo a parte de la placa a hundirse unos 30 o 40 metros. 20 anyos mas tarde, esto significa que hay una pared que corta repentinamente y te sumerge en el "big blue" estrepitosamente. Esa abrupta interrupcion esta cubierta de corales y poblada por infinidad de peces y animales sacados de los catalogos de "rarezas del mar".
Cuando nos han dejado saltar, la primera impresion era de caer al borde del abismo, colgando sobre el borde de un precipicio. Incluso a Areia le ha dado la risa tonta por el canguelo que daba, al ver que los rayos de sol desaparecian hasta el infinito, creando extranyas luminosidades.
| En el abismo |
Bordear esa zona ha sido alucinante. La vida marina era interminable y los efectos de luz lo hacian aun mas magico.
Nos esperaba el colofon: la comida en Pulau Babi. La isla, ahora casi deshabitada (apenas hay unas cabanyas de pesca que se usan de forma temporal) esta rodeada por una playa inmensa de arena blanca, unos fondos pristinos y restos de cocos, conchas y aun algun recuerdo del tsunami del 92. Un autentico paraiso solo para nosotros. No habia nadie mas.
Esto es el verdadero LUJO.
Disfrutar de un lugar excepcional con total exclusividad es algo que cada vez se puede hacer menos. Y por el modico precio de 30 euros ...
Siska nos habia preparado unos mie goreng con huevo, una papaya y los chicos nos han abierto unos cocos. Ellos habian pescado un par de piezas y se han cocido unos platanos verdes en el fuego que han encendido. Un agape de lujo para un escenario perfecto. No se podia pedir mas. Sin manteles, sobre troncos de arena de balsa y con cacerolas de hierro. Quien da mas???
Habia una pareja en la isla recogiendo cortezas de coco. Nos han pedido permiso para llevarlos de vuelta a tierra firme. Por supuesto, con dichas propuestas, no se te ocurre decir jamas que no. Asi que el barco se ha llenado de cosas peludas y de dos habitantes mas bastante silenciosos.
Hemos paseado un ratito y disfrutado del lugar hasta hartarnos. Nos hubieramos quedado un par de meses mas... Pero nos esperaba la ultima inmersion.
De vuelta hacia la isla de Pangabatang, un autentico jardin de coral (parcialmente destruido pero vuelto a renacer tras el desastre) con miles de pececillos campando a sus anchas.
El sol ha pegado fuerte durante todo el dia. Habia amanecido nublado y el mar era una balsa. Poco a poco las nubes se han dispersado y las olas nos han respetado. Incluso para nadar apenas hemos tenido corriente. Todo venia acompanyando.
Nos hemos acercado primero a Nangahale, a descargar a nuestros portadores de cocos y, en el tramo final, nos han sorprendido con un cafe bien caliente. Lo que faltaba para rematar un dia perfecto: una taza de exquisito grano bajo el sol del atardecer en medio de la mar.
Eran pasadas las 17 cuando hemos atracado en Wodong, dando las gracias de forma repetida a Siska y la tripulacion.
Ahora SI estamos de vacaciones. Y acabamos de disfrutar de un dia perfecto.

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