A las 8 estabamos en pie, desayunando arroz, noodles o, en un proceso de acople cultural, unas tostadas con lo que se pueda poner encima. A las 9 tomabamos el shuttle (la furgo) al aeropuerto con la intencion de comprar CUALQUIER billete a ALGUN sitio.
Vimos varias opciones. Los vuelos para el dia estaban todos llenos o, en su defecto, los que quedaban libres no nos llamaban la atencion. Finalmente, en la oficina de Lion Air vimos una opcion que nos convencio. Maumere, al norte de la isla de Flores, parte de Nussa Tengara, la region oriental de Indonesia, lindando casi con Papua al este, Sulawesi y Filipinas al Norte y Bali, Java y Sumatra al oeste. El vuelo salia a las 6.40 del jueves 1 con lo que teniamos 20 horas por delante para hacer poco, nada o lo que nos apeteciera. Medianamente descansados pero imbuidos en una ciudad que poco ofrece, optamos por buscar un lugar donde dejar nuestras mochilas (a pesar de que llevamos 6 kilos por cabeza, 3 en el caso de Areia, no siempre atrae pasear con los bultos), que resulto existir solo en la terminal 2, en la planta baja (son asi de especificos) pero, liberados de cargas, ya pudimos tomar un taxi que nos llevara a cualquier lugar donde se pudiera medianamente pasear y hacer cosas.
A decir verdad - y es bastante triste- cuando quieres unir estas dos ideas (pasear y hacer cosas) lo unico que te ofrecen es un centro comercial. Los "benditos" malls que invaden cualquier ciudad occidental y oriental, y que siempre nos han dado alergia. Pero en centros como Jakarta son la unica opcion para pasar el rato sin morir asfixiado por humos, atropellado, asqueado o perdido. La peor amenaza era la fiebre del consumo, pero como estamos vacunados y nos afecta poco ese virus, no teniamos gran peligro.
| Tomando un yogur helado |
El taxi nos llevo al barrio de Slipi, a Central Park, que une varios complejos, tiene zona comercial, edificios de viviendas (condominios), y hasta zona"ajardinada" con una pista para correr inclusive (no quiero imaginar la experiencia de salir a zapatear en un contexto asi...). El primer reto era conseguir unas zapatillas para Areia. Confieso que mi relajo como madre a veces llega a extremos tan obvios como olvidar que una ninya de 10 anyos tiene un pie que crece constatemente. Las botas que tan a gusto llevo en el mes de marzo estaban empezando a causar estragos en las pocas horas que las llevaba. Claramente necesitaba recambio.
Tras visitar varias tiendas de deportes (debo decir que ahi nos entretuvimos un tanto alucinando con los precios de las zapatillas tanto de running como de triathlon... asi que hasta nos costo refrenarnos para no acabar con un par puesto) encontramos lo que mas se acoplaba y que, ademas, nos soluciona el calzado para el invierno. Un par de fantasticas deportivas por un precio irrisorio en comparacion con estandares europeos y que nos soluciona estupendamente el planazo. Yo, como madre irresponsable, ya respiro.
Pudimos darnos de morros con un restaurante "espanyol" donde se daban "las buenas dias", se servia "Cerveja" y en el menu habia "veneras". No nos sentimos tentados de pedir. Tal vez la churreria del segundo piso era algo mas fiable. De cualquier modo un "frozen yoghurt" para estomagos algo descontrolados daba mas juego.
Cansados de rodearnos de consumo masivo y luces de colores, volvimos al aeropuerto, recogimos nuestros bultos de la T2 y acudimos a la T3, de donde Lion Air tiene sus vuelos a Denpasar. Primera escala.
La T3 es la mas nueva pero tambien la mas pequenya de las terminales de Jakarta. Por suerte tiene un lugar para sentarse fuera, al calorcito, si lo que no aguantas es el aire acondicionado. Pero, tambien es verdad que tiene una estupenda sala cerca de las salidas con unos sofas perfectos para juntar dos y construirse un "huevo" que da para una buena siesta. Tras tomarnos unos mie (fideos) y dejar el estomago atemperado, tocaba una cabezadita.

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