| Despertando |
Maumere es una de las ciudades principales de Flores. Cuenta con unos 100.000 habitantes (contados grosso modo, porque al final se movian mucho). Algo que determino su futuro fue el terremoto del 92 que provoco a su vez un tsunami con una ola de 20 metros que dejo poco en pie a su paso. Desde entonces, la ciudad renace de sus escombros como puede y le dejan, con poca ayuda y muchas ganas. Todavia la ciudad esta parcialmente en ruinas y hay vestigios del desastre.
En Indonesia se invento aquello de "las desgracias nunca vienen solas" y los desastres naturales son casi tan comunes como nuestros casos de corrupcion.
Ayer nos levantamos moderadamente descansados, ya con unas horas de horizontalidad en el cuerpo y energias suficientes que, Maria realimento con un nasi goreng y un buen cafe con leche. A las 8 teniamos nuestra motocicleta en el Sinar Kabor, nuestro flamante hotel, lista para recorrer kilometros.
Lo primero era ver las opciones que teniamos para el dia siguiente, puesto que dabamos el dia por "perdido" en cuanto a viajar a las islas se refiere. Decidimos ir de hotel en hotel en la costa (el primer grupo esta a unos 10 kms, el segundo a unos 25) y averiguar opciones.
El Sea World, un hotel de "lujo" gestionado por un cura aleman, nos ofrecia una habitacion familiar por el modico precio de 100 dolares y unas inmersiones por otros precios igualmente ridiculos. Amablemente le dimos las gracias y nos fuimos en busca de algo mas coherente. El Sao nos dijo nada mas vernos que estaba reservado para todo el mes por un acto oficial y que no organizaba nada.
A por el segundo tramo... En el Lena nos comentaron que tenian un barco organizado para un grupo de 5 personas pero que no sabian si querian compartir. En el Angkermi, un chiringuito precioso (sinceramente, el que mas nos gusto de todos) su duenya, Claudia (alemana o sueca: rubia y seca para los amigos), nos dijo que su bote estaba totalmente lleno para el dia siguiente. Penultima opcion: el Wodong. Alli hablamos con Siska (diminutivo de Francisca), una de las personas que gestiona ahora el local. En sus inicios lo construyo una pareja belga, pero ella se canso de estar alli y quiso regresar a su pais. Les dejo el cotarro a una familia local y son ellos quienes lo dirigen ahora.
Nos lo puso tan facil que hasta nos parecio sospechoso. Habiamos visto posibilidades (y cifras) en varios sitios y su oferta fue la mas economica y la que no tenia pega alguna. Por 400.000 (poco mas de 30 euros) podiamos tener el barco a las 7.30 del dia siguiente, listo para nosotros, con comida incluida. Lo mejor que habiamos escuchado tras una manyana de peregrinacion. Impresionante.
Si aparecian mas personas interesadas, podriamos compartir gastos aunque, a esas alturas, los 400 no nos desbancaban el presupuesto y parecian mas que llevaderos.
Mas relajados y sabiendo (o intuyendo) que estaria todo bien, nos dedicamos a pasear motoarriba-motoabajo por la zona costera del nordeste de la isla.
Recabamos en un pueblo de pescadores, Nangahale, creado por los habitantes de la vecina isla de Babi tras el desastre. El gobierno empezo a construir un nucleo de poblacion dado que no les habia quedado nada. Callejeamos saludando a diestro y siniestro, saludando y respondiendo los "Hello Mister" que volaban desde las esquinas. Pensamos que no era el sitio mas apto para dar un bocado pues es una comunidad mayormente musulmana, por lo que a pleno sol en medio del Ramadan parecia una tarea complicada.
| Volcán Egon humeando |
La tarde nos cayo encima y nos pillo escribiendo en el internet cafe. Devolvimos la moto a Antonio justo cuando oscurecia y nos quitamos el polvo y los enredos de encima.
Cenamos en el warung del dia anterior (los puestecitos callejeros) para reconfortar el cuerpo con unas sopas y fuimos a tomar un cafe a otra esquinita, donde su duenyo nos puso al dia de la actualidad indonesia. Siempre nos preguntan si hemos pasado ya por Bali o cuando vamos a ir. Se sorprenden cuando les decimos que no tenemos intencion de acercarnos.
- Todo el mundo va alli.
- Precisamente por eso, porque no queremos ver a "todo el mundo".
Y, si hay algo que nos gusta de Flores es que, a pesar de que hay overbooking hostelero, la capacidad por dia de una ciudad como Maumere puede ser de unas 150 personas. No te cruzas apenas con ningun turista. Casi los tienes que buscar bajo las piedras. Eso hace que la gente se acerque de forma genuina a ti y por pura curiosidad. Y eso, a dia de hoy, es un autentico lujo.
Nos sentimos privilegiados. Mucho.

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