Los "protas"

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De madre aventurera, hija trotamundos. Una aporta la experiencia, otra el sentido común. La suma de las dos: una serie de vivencias inolvidables y unos recuerdos indelebles.

viernes, 16 de agosto de 2013

Borobudur, un espectaculo digno de ver.

Aunque no pongamos el despertador, siempre amanecemos al poco de salir el sol. Descansados y despejados, ya "paseando" por la habitacion (mas bien saltando entre colchones) y todavia las 6.30. Hemos hecho el ganso. No habia prisa y, al fin y al cabo, estamos de vacaciones!!!

Ñammmm...
Lo primero era ver el tema del traslado. En la pension de Betty nos habian encantado los personajes de los duenyos. Tanto Betty como Ary son encantadores y lo saben. Pero la habitacion es tremendamente pequenya, lugubre, oscura y tuvimos que apanyar a Areia en un colchon sobre el suelo. Lo aceptariamos estupendamente si no fuera que por el mismo precio hay otros hostales que ofrecen mejores condiciones e incluso un desayuno. La demanda es altisima en estos momentos, pero tuvimos suerte de dar con una triple mucho mas aseada y comoda por la misma cantidad. Y encima nos apanyaban un alquiler de motos.

Tengo la teoria de que lo de que los ninyos no lleven casco (por mucho que lo pidas es dificil conseguirlo) es  la unica forma de equilibrar el control de natalidad inexistente en este pais. No entiendo que sea obligatorio para adultos pero no para uso infantil. Alguien me lo tiene que explicar....

Una budha un tanto especial
Desayunados (que buena estaba la fruta con yoghurt y avena!!!), hospedados y motorizados, hemos emprendido marcha a Borobudur, una de las mayores atracciones de la isla y el templo mas visitado e impresionante del sudeste asiatico.

Borobudur

Las carreteras principales de Java son una sucesion incesante de pueblos y ciudades, sin delimitar y sin espacios en blanco. No hay respiro. No sabes donde empieza uno y acaba otro. El gentio es apabullante, la cantidad de motos pone los pelos de punta y el ruido, el humo, los olores de comida mezclados con los de gasolina te acompanyan por todo el camino. Hemos querido coger la principal para no perdernos ya a la ida. La verdad es que no tenia mucho secreto...

Impresionante
Borobudur sigue la pauta de todos los grandes monumentos indonesios: una interminable hilera de tiendas te lleva hasta la entrada. Y si te pierdes en el caos del comercio, siempre tendras un amable vendedor que, a cambio de un budha luminoso, te puede indicar la via correcta.

La primera taquilla es la de locales. 30.000 rupias. Luego viene la seccion "internacional": 190.000. Solo una sutil diferencia. Eso si, en la recepcion de los "guiris" te dan una bebida "complementaria". Vamos, que te puedes servir un te, un cafe o tomarte una botella de agua. Y los banyos estan impecables y hasta con papel!!!

Stupas
Borobudur tiene una historia poco conocida. De su construccion en el siglo VIII (hacia 750) poco se sabe, mas que se usaron mas de 2 millones de bloques. Es un peculiar templo budista con una base de un cuadrado de unos 121 metros de ancho y largo, por unos 35 de alto. Esta compuesto de 6 terrazas cuadradas y coronado por 3 redondas, donde se alojan las estupas. Las primeras terrazas cuentan escenas de vida cotidiana y a medida que se progresa hacia arriba, se narra mas lo relacionado con pasajes de Budha. Los relieves son de una calidad extraordinaria, aunque no mucha gente se detiene en ellos. Curiosamente los locales solo acceden por la escalera principal, suben a lo alto de la estupa, se pasan 30 minutos haciendose fotos en las posturas mas inusuales y luego descienden. En las primeras terrazas te puedes deleitar con lo que te parezca porque nadie se interpone. Eso si, no pretendas hacer una instantanea sin la sombrilla de turno, sin el ninyo haciendo el simbolo de la victoria o la abuelita posando cuca reposada en la stupa mientras el guardia de seguridad le recuerda que no puede sentarse.

Borobudur es, en resumidas cuentas, un espectaculo.

Trajines de idas y venidas
Lo mejor es sentarse a contemplar lo que va ocurriendo a la vez que se observa su singular belleza. Su declaracion como Patrimonio de la UNESCO lo ha salvado tambien de quedar en el olvido. Ha sufrido diversas restauraciones que lo han rescatado de un estado lamentable, a pesar de haber sobrevivido a erupciones volcanicas, terremotos e incluso atentados con bomba. Realmente ahora, en el siglo XXI, es una vision que te deja atontado.
Budha bajo la stupa
Tras reirnos y sorprendernos con el genero humano mientras nos tomabamos unos cacahuetes "rebozados" a la sombra, hemos emprendido la bajada, haciendo una parada en el museo (aqui puedes campar a tus anchas) y retomando nuestro corcel para ver otro par de templos del recinto menos famosos y visitados.

Añadir leyenda
Evitando el follon de la principal, hemos optado por meternos por una vuelta alternativa. Como suele ocurrir, aqui de poco sirven los mapas. Al final acabas preguntando a gritos a cualquier hijo de vecino que te encuentras en los innumerables cruces. Las senyales siempre brillan por su ausencia. Eso si, la recompensa es tremenda. Cambiar el caos por plantaciones de papayas, aguacates, arroz y maiz, cruzar rios y contemplar la luz de la tarde posandose sobre las casitas de tejados desdentados y cariados... Un placer que no se puede encontrar sorteando miles de vehiculos. Y, por supuesto, la emocion de saber hasta donde llegaran todos esos cruces de caminos...

Estamos sanos y salvos en Yogya. Hemos cenado en un par de puestecitos callejaros. La ciudad rezuma actividad. Manyana es el dia grande, dia de la Independencia y fiesta nacional. Se preparan miles de acontecimientos y, de momento, tenemos una "verbena" a la puerta del hostal. Se oye musica pero no se observa mucho meneo de cadera. Con suerte se plegaran prontito.

Porque nosotros necesitamos recuperar fuerzas. Manyana, si todo va bien, nos vamos a saludar al salvaje e indomable Merapi.












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