- Jo, mama, lo de hoy si que ha sido una aventura. Pero prefiero no repetir...
Esas han sido las palabras de Areia despues de tocar tierra al volver de nuestra excursion. Un dia fantastico pero una travesia que nos ha dejado totalmente exhaustas!!
A las 6.15 Areia me daba los buenos dias. Anoche moria de calor en cierto momento pero el ventilador no podia encenderse. No habia generador. Ni me atrevia a abrir la red por si entraba algun mosquito. De hecho esta manyana he vuelto a la caceria despues de oir un zumbido cerca de la oreja. Ha muerto. El asqueroso tenia rayas. Lo que no nos gusta ver. Lo unico es que no le he preguntado si era macho o hembra y, para nuestro reposo mental, al escachuflarlo no habia restos de rojo... (los "anopheles" hembra son los que transmiten la malaria. Son unos mosquitos peculiares que tienen rayas y Mozambique es una zona endemica, aunque en invierno como es ahora, no son tan comunes pero se siguen viendo). Acabada la caceria, me he dado una ducha y a las 7.3o estabamos ya de camino con los trastos recogidos hacia Zombie, donde ibamos a pegarnos un buen desayuno. De paso he preguntado de nuevo por un cuarto y hemos conseguido nuestro "chalet", una casita perfecta, aunque con banyo y ducha compartida. Un lujo visto lo visto. Kristen y Jac han decidido intentar algo mas caro con algunas llamadas. Cuando los he dejado a las 17 todavia estaban buscando. Al parecer hay una conferencia (me pregunto de que) y la mayoria de sitios han volado. Al menos nosotras tenemos cama y espacio (y bien majo, tenemos hasta piscina) en un lugar casi privilegiado.
A las 8.30, puntuales como un reloj, estabamos en Sailaway listas para la partida. Ibamos a tomar un dhow (el barco local. Para hacerse una idea, algo parecido a nuestra vela latina) para explorar una de las islas del archipielago de Bazaruto: Magaruque, la mas pequenya de ellas. 75 minutos de travesia. Si no hay contratiempos...
El mar se veia movido cuando hemos subido al barco. Olas con viento del norte. En la embarcacion, nosotras dos, nuestros amigos Ozzies y cuatro italianos. Apenas 100 metros de la orilla he estado a punto de decir: Para que nos bajamos!
Ya se predecia el viajecito, pero por momentos veia a Areia saliendo proyectada hacia delante y aterrizando al otro lado. Las olas no llegaban a los 2 metros, pero en nuestro cascaron de nuez, ibamos de lado a lado. Le he colocado el chaleco salvavidas y mis brazos han llegado totalmente entumecidos. Con el izquierdo la sujetaba con todas mis fuerzas, con el derecho, agarraba la barca para no salir volando. Ibamos a motor puesto que no estaba la cosa para llegar a vela pero se me ha hecho tremendamente largo y la isla parecia alejarse en lugar de quedar mas cerca.
No podiamos mojarnos mas, la ropa estaba totalmente saturada. Areia estaba tranquila, como si estuviera en un parque de atracciones, balanceandose de lado a lado. Yo estaba en una tension increible, deseando tocar tierra.
Por suerte hemos tenido cinco horas largas para recuperarnos y tomar aliento. La isla, un paraiso tropical digno de postal. Una gozada!!!! Magaruque es pequenya, abarcable a pie, aunque la hemos cubierto hasta el otro extremo. La mayoria de la gente se ha quedado en la playa de atraque, pero nosotras nos hemos puesto a caminar hasta allende las dunas. Nos hemos cruzado con un par de ninyos locales (no me pregunteis de donde han salido porque solo se veian dunas, dunas y dunas) y un pescador de camino.
La arena totalmente blanca. La marea, bajando. El sol, atronador. Nosotras, caminando. Hemos recogido algunas conchas realmente bonitas, hemos jugado, cantado y dibujado sombras. Un lugar realmente bonito y peculiar. La sensacion de estar en medio de la nada o en el centro de un idilio.
La comida era a las 12.30. Un buffet con pescado (fresco, fresco), ensalada, arroz, fruta y salsa con verduras. Divino. Hemos comido estupendamente. Despues, tocaba banyo, paseo, algo de buceo pero no en el arrecife, la corriente era demasiado fuerte. Hemos hecho caza y captura de algunas conchas mas bajo el agua, hasta que nos hemos topado con una medusa y hemos decidido salir del agua, secarnos y esperar a embarcar de nuevo.
El mar estaba en calma.
Una gozada.
Algo de motor. El agua hirviendo. Tes, cafes, algo de leche para Areia. Buen viento.
Han sacado la vela, la situacion era perfecta. empujados naturalmente, disfrutabamos con los ojos semicerrados la constante caida del sol.
Hasta que ha cambiado el viento.
Del norte al sur. De bueno a fuerte. De repente, la vela se ha roto, ha salido de lugar, se ha partido sin remedio. Nuestros dos marineros se han apresurado a recogerla. Mientras, la barca se balanceaba de un lado al otra llevada por las olas sin saber que rumbo tomar. En apenas un minuto el motor estaba de nuevo encendido. Pero el viento seguia soplando fuerte.
Los 30 ultimos minutos han sido un constante vaiven, subiendo y bajando, las olas entrando sin llamar, nuestras ropas (dada la experiencia nos hemos puesto lo justo) empapadas, Areia agarrada sin piedad a mi. Esta vez era ella la que tenia ganas de llegar. El agua estaba tibia pero el viento enfriaba la piel y ambas empezabamos a temblar.
Por fin veiamos tierra. La ropa seca en la mochila, a buen resguardo. Al tocar la arena, la he cubierto, cambiado enseguida y ha vuelto a recuperar la sonrisa y el color. Estabamos tranquilas y serenas.
Una vez de vuelta en la casa de Dan (Sailaway office) nos han dejado toallas, nos hemos secado algo mas y nos han llevado a casa, donde la ducha ardiendo nos ha devuelto la energia y las ganas. Estamos limpias, sanas y salvas.
Ahora toca cena. Areia ha comido bien pero se merece una recompensa por ser tan estupenda loba de mar zampandose las olas. Toda una marinera.
No hay dia que no me sorprenda...
Esas han sido las palabras de Areia despues de tocar tierra al volver de nuestra excursion. Un dia fantastico pero una travesia que nos ha dejado totalmente exhaustas!!
A las 6.15 Areia me daba los buenos dias. Anoche moria de calor en cierto momento pero el ventilador no podia encenderse. No habia generador. Ni me atrevia a abrir la red por si entraba algun mosquito. De hecho esta manyana he vuelto a la caceria despues de oir un zumbido cerca de la oreja. Ha muerto. El asqueroso tenia rayas. Lo que no nos gusta ver. Lo unico es que no le he preguntado si era macho o hembra y, para nuestro reposo mental, al escachuflarlo no habia restos de rojo... (los "anopheles" hembra son los que transmiten la malaria. Son unos mosquitos peculiares que tienen rayas y Mozambique es una zona endemica, aunque en invierno como es ahora, no son tan comunes pero se siguen viendo). Acabada la caceria, me he dado una ducha y a las 7.3o estabamos ya de camino con los trastos recogidos hacia Zombie, donde ibamos a pegarnos un buen desayuno. De paso he preguntado de nuevo por un cuarto y hemos conseguido nuestro "chalet", una casita perfecta, aunque con banyo y ducha compartida. Un lujo visto lo visto. Kristen y Jac han decidido intentar algo mas caro con algunas llamadas. Cuando los he dejado a las 17 todavia estaban buscando. Al parecer hay una conferencia (me pregunto de que) y la mayoria de sitios han volado. Al menos nosotras tenemos cama y espacio (y bien majo, tenemos hasta piscina) en un lugar casi privilegiado.
A las 8.30, puntuales como un reloj, estabamos en Sailaway listas para la partida. Ibamos a tomar un dhow (el barco local. Para hacerse una idea, algo parecido a nuestra vela latina) para explorar una de las islas del archipielago de Bazaruto: Magaruque, la mas pequenya de ellas. 75 minutos de travesia. Si no hay contratiempos...
El mar se veia movido cuando hemos subido al barco. Olas con viento del norte. En la embarcacion, nosotras dos, nuestros amigos Ozzies y cuatro italianos. Apenas 100 metros de la orilla he estado a punto de decir: Para que nos bajamos!
Ya se predecia el viajecito, pero por momentos veia a Areia saliendo proyectada hacia delante y aterrizando al otro lado. Las olas no llegaban a los 2 metros, pero en nuestro cascaron de nuez, ibamos de lado a lado. Le he colocado el chaleco salvavidas y mis brazos han llegado totalmente entumecidos. Con el izquierdo la sujetaba con todas mis fuerzas, con el derecho, agarraba la barca para no salir volando. Ibamos a motor puesto que no estaba la cosa para llegar a vela pero se me ha hecho tremendamente largo y la isla parecia alejarse en lugar de quedar mas cerca.
No podiamos mojarnos mas, la ropa estaba totalmente saturada. Areia estaba tranquila, como si estuviera en un parque de atracciones, balanceandose de lado a lado. Yo estaba en una tension increible, deseando tocar tierra.
Por suerte hemos tenido cinco horas largas para recuperarnos y tomar aliento. La isla, un paraiso tropical digno de postal. Una gozada!!!! Magaruque es pequenya, abarcable a pie, aunque la hemos cubierto hasta el otro extremo. La mayoria de la gente se ha quedado en la playa de atraque, pero nosotras nos hemos puesto a caminar hasta allende las dunas. Nos hemos cruzado con un par de ninyos locales (no me pregunteis de donde han salido porque solo se veian dunas, dunas y dunas) y un pescador de camino.
La arena totalmente blanca. La marea, bajando. El sol, atronador. Nosotras, caminando. Hemos recogido algunas conchas realmente bonitas, hemos jugado, cantado y dibujado sombras. Un lugar realmente bonito y peculiar. La sensacion de estar en medio de la nada o en el centro de un idilio.
La comida era a las 12.30. Un buffet con pescado (fresco, fresco), ensalada, arroz, fruta y salsa con verduras. Divino. Hemos comido estupendamente. Despues, tocaba banyo, paseo, algo de buceo pero no en el arrecife, la corriente era demasiado fuerte. Hemos hecho caza y captura de algunas conchas mas bajo el agua, hasta que nos hemos topado con una medusa y hemos decidido salir del agua, secarnos y esperar a embarcar de nuevo.
El mar estaba en calma.
Una gozada.
Algo de motor. El agua hirviendo. Tes, cafes, algo de leche para Areia. Buen viento.
Han sacado la vela, la situacion era perfecta. empujados naturalmente, disfrutabamos con los ojos semicerrados la constante caida del sol.
Hasta que ha cambiado el viento.
Del norte al sur. De bueno a fuerte. De repente, la vela se ha roto, ha salido de lugar, se ha partido sin remedio. Nuestros dos marineros se han apresurado a recogerla. Mientras, la barca se balanceaba de un lado al otra llevada por las olas sin saber que rumbo tomar. En apenas un minuto el motor estaba de nuevo encendido. Pero el viento seguia soplando fuerte.
Los 30 ultimos minutos han sido un constante vaiven, subiendo y bajando, las olas entrando sin llamar, nuestras ropas (dada la experiencia nos hemos puesto lo justo) empapadas, Areia agarrada sin piedad a mi. Esta vez era ella la que tenia ganas de llegar. El agua estaba tibia pero el viento enfriaba la piel y ambas empezabamos a temblar.
Por fin veiamos tierra. La ropa seca en la mochila, a buen resguardo. Al tocar la arena, la he cubierto, cambiado enseguida y ha vuelto a recuperar la sonrisa y el color. Estabamos tranquilas y serenas.
Una vez de vuelta en la casa de Dan (Sailaway office) nos han dejado toallas, nos hemos secado algo mas y nos han llevado a casa, donde la ducha ardiendo nos ha devuelto la energia y las ganas. Estamos limpias, sanas y salvas.
Ahora toca cena. Areia ha comido bien pero se merece una recompensa por ser tan estupenda loba de mar zampandose las olas. Toda una marinera.
No hay dia que no me sorprenda...

por fin escribo ,me alegra saber de vosotras y ver lo bien que os lo pasais ,os imagino por ahí.
ResponderEliminarpor aqui bien. mañana tenemos el cumple de eva y nos disfrazaremos de trogloditas, ya vereis las fotos.seguimos en casa de Ade.Tengo ganas de abrazaros y veros pero sin prisa que los días de aventuras pasan demasiado rápidos.un montón de besos.abu