Después de relajarnos tranquilamente en el Rest Camp de Mlilwane, decidimos por fin apuntarnos a un "Sunset drive". Aunque el parque es pequenho (a la africana, así que hablamos de otras dimensiones- y que nadie extrapole el comentario!!!) y se puede atravesar a pie puesto que el máximo peligro es pisar alguna "mina" animal (cagallones de todos los tamanhos, vamos!!!) nos pareció una buena idea que nos contaran algo más. Y para ello tuvimos al mejor guía: Stew. Un tipo increiblemente amable, servicial y ... con un conocimiento extremo del terreno!!
La idea era dar una vuelta de unas 2 horas y media. Ver la puesta de sol en "execution Rock" y volver al campamento. Salida a las 16, vuelta al anochecer. Cogimos los asientos traseros del jeep, los más elevados. La vista era estupenda y la companhia, tranquila. Las explicaciones de Stew eran creativas y tremendamente ilustradas. Aprendimos entre otras cosas que:
- Las cocodrilas incuban sus huevos 92 días y no se separan por miedo a los depredadores. Los llevan a eclosionar en el agua pero siempre bajo la atenta mirada maternal tratando de evitar, entre otros, a los peces gato, grandes depredadores.
- Los bebés hipopótamos van detrás de sus madres comiendo sus cagadas (perdón, pero es la forma más clara de expresarlo) para poder asimilar la bacteria que les permite tener una mejor digestión. Su sistema digestivo es bastante más deficitario que el de un rumiante (sólo tienen 2 estómagos por oposición a los otros, que tienen 4)
- Los bebés cebra al nacer pasan cerca de 30 minutos examinando las rayas de sus mamás. Eso, junto al olor de sus glándulas, es lo que les permitirá distinguirla entre la manada.
EN fin, como veis el viajecito fue encantador y Stew paraba cada ratito para darnos una explicación. Continuamos disfrutando de nuestras cebras, fagoceros, impalas, nhues y toda clase de animalitos.
Una vez llegados frente a "Execution Rock" hicimos un repaso del paisaje y un recuento breve de la historia del país. Execution Rock, como su nombre indica, es un penhasco que solían utilizar para ajusticiar a los criminale. Más fácil, imposible, los empujaban y... ya!!! Y, si no se animaban por algún casual, les daban una pequenha ayuda con una lanza. Fácil, verdad? Stew ya se encargó de senhalar que ahora ya no la usan más. Han inventado métodos más sofisticados...
Era ya entrada la noche cuando volvimos al campamento. Hacía frío y teníamos que regresar a nuestro refugio. 20 minutos a pie con una preciosa luna llena. Cuando todos habían descendido del jeep le pregunté a Stew por el mejor camino para llegar.
- A pie? Ni loca, te acerco yo. A pie es peligroso a esta hora de la noche. Además, estando en Sondzela acercaros es mi deber. Subir de nuevo, que vamos para allá.
La verdad es que en coche eran 5 minutos y nos vino de perlas. Eran las 18.30 pasadas cuando llegábamos por fin al albergue y la cena estaba humeando. Decidimos saltarnos la ducha y pasar directas al "llantar". Estábamos famélicas y con ganas de descansar.
Fue una tarde de mucha información, de cosas nuevas por los ojos y por los oídos, de conocer un poco más y de disfrutar de esa espontánea amabilidad de la gente de Swazilandia.

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