

No habia necesidad de levantarse pronto. No importa que salgas con el sol recien salido, al final llegaras tarde (podria ser un dicho mozambiquenyo pero simplemente es una reflexion). Lo definitivo es que emprendiamos camino de vuelta. No podiamos ir al norte (dos dias de ida| dos de vuelta...no way!!!) asi que despues de escuchar de Areia que queria volver a Tofo, reemprendimos marcha al sur.
Desayunamos con calma. Nos despedimos de Sabrina y de todo el personal. Charlamos tranquilamente con algunos recien llegados. Finalmente, con todo pagado, recogido y arreglado, fuimos al mercado, desde donde salen las chapas hacia todos lados.
Esperamos un buen rato. Tal vez media hora, una hora. Nunca se puede saber, sobre todo cuando no se lleva reloj. Era domingo y todo estaba tranquilo. Cogi dos sitios. No me arriesgaba a estrujarme de nuevo. Cuando veia el conato de enchufar a alguien mas en nuestra fila gritaba "estamos completos". Les debia extranyar ver ese "hueco" solo" ocupado por una "menina" de 6 anyos. Vaya desperdicio!!!!!
A los 50 kms casi todo el mundo descendio pero el "cobrador" ya se preocupo de parar en cada rincon del planeta y apretujar a todo quisqui en los asientos, aunque hubiera sitio en otras filas. "Son cuatro por fila" repetia sin cesar. En algunas eran ocho y hasta nueve con vastagos incluidos. Un nanete de la ultima fila aprovecho una parada para "sacarla" por la ventanilla (lo de la meadita no esta concebido, ni menos aun una parada decente) bajo la mirada escrupulosa y horrorizada del conductor que veia como la carroceria de su flamante (ja!) chapa quedaba humedecida.... Me encanto!!!!
Cuando llegamos a Maxixe eran las 15.30. 215 kms en tiempo record. Ya decia yo que tenia hambre. Normalmente ni comemos ni bebemos puesto que no queremos tener apretones inesperados. En Maxixe estabamos ambas desesperadas por un banyo pero aun tuvimos que esperar a cruzar la bahia en nuestro "barquinho" unos 40 minutos mas. Una vez en el otro lado, salimos corriendo a nuestra Pensao Pachica sobre todo para alcanzar el deseado descanso...
Volamos los 500 metros que nos separaban y entramos saludando, lanzandonos directas a "la casa de banho". No aguantabamos mas...
Decidimos quedarnos en Inhambane y explorar un poco la ciudad. No nos apetecia otra hora de chapa hasta llegar a Tofo y hacerlo de noche ya. Un cambio estaba merecido.
No aguantamos para ver la puesta de sol. Estabamos famelicas. Era domingo y estaba todo cerrado. Ni internet, ni cafes, ni apenas restaurantes. Finalmente recalamos en un antro local donde nos zampamos medio pollo con bebidas por el mejor precio hasta ahora pagado (4 euros con todo). Y nos parecio estupendo.
Inhambane es una ciudad colonial, adormilada y tranquila, donde se respira un aire de relajo estupendo. Me recuerda mucho a las ciudades centro americanas, o a una Trinidad o a un Cienfuegos cubano.
Estuvimos jugando un rato a las cartas en el malecon pero el cansancio nos pudo. No eran ni las 20 cuando nos retiramos a nuestra cama. Aun sonaba la musica de nuestra pension, el unico rincon de ocio abierto. Yo ya no oi nada mas. Ni Areia tampoco. Apenas se entero del cuento....

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