Glups!! Estamos en Vilankulo. Ultimo rincon decente del sur del pais. Mas alla, una zona de "vacio" que comprende la parte media de Mozambique con poco interes a no ser que vayas con transporte propio. Lugares por explorar pero dificiles de alcanzar. Mas alla, el divino norte. Pero al menos 1000 kms por medio que nos llevarian al menos un par de dias de paliza de ida y otro par para la vuelta. Lo dejamos para otra ocasion. Nos centraremos en la mitad "p'abajo".
Ayer no pude escribir. Cuando quise encontrar un internet, ya estaba cerrado. Fue una llegada algo atropellada al pueblo. Nos levantamos tranquilamente a las 7.30, yo desayune mientras Areia se tomaba un zumo. Cogimos la chapa para Inhambane (40 minutos) y en la estacion preguntamos por la propia para Vilankulo. No habia tal.
Tal como averiguamos en poco rato, al encontrarse Inhambane al lado de la bahia, el transporte sale para el norte del vecino Maxixe, tan solo a un salto por barco. Alla nos fuimos nosotras, en una patera "made in Mozambique" cruzando una divina seccion de mar entre palmeras. Apenas 20 minutos con un ambiente realmente divertido entre locales y en unas embarcaciones de dudosa apariencia.
En Maxixe preguntando llegamos a la chapa de Vilankulo. Estaba casi lista para "despegar". Compartimos espacio con almas mozambicanas y con un par de australianos que estan de voluntarios en Lusaka (Zambia) con VSO, la organizacion cuyos papeles siempre tengo en mi cajon y saco para rellenar en mis momentos de crisis existencial. Estuvimos hablando por el camino y ambos teniamos la idea de venir al mismo sitio una vez en Vilankulo. Despues de cuatro horas juntos, caminamos buscando nuestro huequito en Zombie Cucumbers, un lugar bastante popular.
Para sorpresa de todos, no habia sitio. Ni en ese ni en otros tantos lugares que estuvimos llamando. Probamos un nuevo lugar para mochileros, el Complexo Alemanha. Sin lujos y situado en medio de la nada, pero al menos nos daba techo. Anochecia casi cuando llegamos asi que buscamos un lugar para cenar. Habiamos sobrevivido con una barra de pan (Areia es una jabata, me sorprende cada dia mas) y el hambre llamaba a la puerta. Por no andar mas lejos, ya que vimos que en Vilankulo todo esta muy muy alejado (ir al super pueden ser 3 kms) e ir andando es toda una experiencia. Algunas zonas tampoco estan recomendadas, no hay luz por la noche y especialmente las mujeres no deben andar dando vueltas.
Acabamos en el Cafe Ti'ze, un sitio local con luces parpadeando. No por las bombillas, sino porque el generador estaba con hipos y la electricidad iba y venia. Vimos la carta. Buena pinta. Pedimos bebidas, miramos opciones pero cuando fuimos a elegir, nos dijero que solo habia pollo.
Que sean cuatro!!!
Para entonces Areia decia sentir un leon en su estomago. No habia dicho ni mu en todo el dia, ni en el estrujamiento de la chapa ni tras la caminata tratando de encontrar un techo, pero ahora andaba desesperada. Los platos tardaron en salir (como es costumbre de la casa) pero ante nosotros aparecio un pollo asado digno de reyes, con toneladas de arroz y patatas fritas. Kristen devoro el suyo en tiempo record y Jac hizo tres cuartos de lo mismo. Nosotras no lo hicimos mal del todo tampoco, aunque tuve que perdonarle algunos granos.
Poco mas alla de las 20, despues de aventurarnos por calles en total oscuridad, los cuatro mano a mano, llegamos a nuestro dulce hogar, para caer redondas eso si, realizando antes la caza del mosquito que se habia colado dentro de la red. Una vez escachuflado, las luces murieron (literalmente la electricidad se interrumpio al poco tiempo) y nosotras nos acurrucamos bajo las sabanas esperando encontrar el encanto perdido de Vilankulo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nos encanta que nos contéis cosas, así que no seáis tímidos...