Si acabamos en Wukro, una pequenya poblacion en medio de la region de Tigray, no fue por casualidad. La verdad es que la vida da muchas vueltas y las coincidencias al final son pequenyos pasos que van conformando nuestra existencia.
Mi pequenya gran amiga de la infancia, Sandra, tenia que estar en Wukro en un proyecto con una ONG que se gesto en Asturias, pero un accidente con mala pata la ha dejado en su tierra natal. Con la ilusion quebrada de no poder verla pero la curiosidad de poder saber con mas detalle que se estaba cociendo en este rincon decidimos acercarnos a Wukro.
Cuando llegamos a la hora de la cena y empezamos a ver todo lo que se cocia en la mision de Angel Olaran nos quedamos estupefactos. Cerca de una veintena de voluntarios llevan a cabo varios proyectos, desde trabajos de final de carrera hasta colaboraciones con el hospital local. Angel, el alma mater de la casa, es un hombre con una vitalidad y un espiritu de esos que solo se conceden a seres verdaderamente especiales. A sus 75 anyos y tras 18 en este pais, su unico interes es hacer mas facil la vida de la gente que esta en esta zona. Y consigue dar pequenyos grandes pasos. Por ello recibe el calor y el amor de cientos de personas que lo adoran y casi veneran como su salvador.
La mision de Saint Mary es todo un "emporio", con una escuela de agricultura tremenda, campos de deportes, colegios de primaria, secundaria, formacion reglada y una serie de oportunidades que casi convierten a la ciudad en una de las mecas de la educacion en esta zona de Tigray. El proyecto de Shila of Tigray (en el que estan involucraos nuestros amigos astures) pretende crear una escuela de guias de montanya que puedan ofrecer sus servicios de calidad a los clientes que puedan venir a la zona. Cierto es que Wukro apenas aparece en los mapas y las ciudades bases para visitar los alrededores suelen ser Mekele o Adigrat, pero el encanto y la situacion de Wukro es algo de lo carecen las otras dos. Con algunos proyectos de mejora de infraestructuras y una oferta bien orientada, podria convertirse en el centro neuralgico de Tigray. Una pequenya joya lista para ser pulida.
Al ser domingo, tras desayunar algo mas tarde de lo habitual (a las 8 de la manyana frente a las 7.15) nos montamos en el pickup de Angel para subir a unas lomas de la vecindad, donde estaban algunos chavales con Norbert - un chico suizo que vive en Mekele y trabaja en el parque eolico- practicando boulder en una zona maravillosa.
Acompanyados tanto de Abba Melaku (el nombre de Angel en Tigrinya) y de algunos otros abbas que estaban de visita, subimos a las rocas tras una pequenya caminata de unos 20 minutos. Desde lo alto se podia divisar la poblacion, sumida en un pequenyo oasis de verdor, puesto que no solo ha sido tocada por la suerte de su ubicacion sino que la colaboracion de todos aquellos que trabajan por su futuro, ha permitido incluso llevar a cabo proyectos de repoblacion forestal. Gracias tambien a la canalizacion de aguas y la construccion de pequenyas presas, la zona es una vega donde se pueden plantar multitud de verduras y frutas, donde la monotona sequedad de otras areas circundantes queda rota por esos parches verdes que animan a respirar y dan un descanso a la vista cuando te quedas fijamente observando el horizonte.
Los abbas que venian de Mekele bajaron junto con Angel al cabo de un rato, dejandonos a un grupo junto con Norbert y los cinco chavales (uno de ellos una moza timida pero estupenda). Pasamos las siguientes horas entre sol y sombra, escapando del calor, viendolos entrenar y dejando huellas sobre la roca con el magnesio. Mientras Miguel disfrutaba desgastando las yemas de los dedos en la caliza, nosotros jugabamos al mikado, al domino o incluso al Simon de bolsillo. Pasamos la manyana observando la tranquila actividad, acompanyados de pajaros, reptiles, algunas culebras y un paisaje de otro mundo, con higueras gigantes, arboles de cactus imposibles, piedras de formas y colores dignos de surrealismo y, sobre todo, una companyia inigualable.
Cuando vimos venir a lo lejos las nubes de tormenta, emprendimos camino de vuelta. Norbert nos acerco a todos a Wukro en la caja de su 4x4, dejandonos sanos y salvos en la zumeria de la esquina. Celebramos el exito de la manyana y nos dimos una ducha refrescante.. La mejor manera de pasar el tiempo en la mision es compartir las horas con la estupendisima gente que la habita. Areia se quedo entusiasmada a jugar con las decenas de ninyos y ninyas que correteaban mientras que a mi me engancharon un grupo de mocitas que me vieron con las melenas al viento e insistieron en peinarme.
Ingenua de mi, pense que tan solo iban a pasarme el improvisado peine pero, no contentas con desenredarme la melena, empezaron a hacerme trencitas pegadas a la cabeza. Si alguna vez os ofrecen haceros un peinado similar... salir corriendo!!!! Que dolor!!! No solo el retorcimiento de cuello para buscar su postura perfecta (la mia desde luego no), o la doblada de oreja para poder maniobrar por detras, lo peor, con diferencia, es el tiron inimaginable de pelo para poder dejar la obra de arte totalmente pegada al craneo. Y no una, sino cuatro llevaban ya cuando les dije que ni se le ocurriera hacerme la cabeza entera. Para compensar me hicieron dos en el otro lado pero, no contentas con tamanyo peinado original, me plagaron la nuca de coletitas con tres gomas cada una (lo cual me imposibilitaba mirar hacia abajo) y me hicieron un pirri frontal a modo de flequillo a lo Justin Bieber un tanto extremo. Resumiendo: un estilismo ideal!!! (prometo poner fotos) que empece a desmontar por mi salud fisica al salir por la puerta. Las trenzas permanecen, pero el remate y la cresta han pasado a mejor vida.
Fuimos a tomar un cafe al rincon de Negasti (una moza que en su momento Angel saco de la prostitucion y que monto un pequenyo garito en la vecindad) mientras Areia se quedaba a jugar con todas las ninyas. La encontramos en la calle corriendo como una posesa, sudada y agotada, pero feliz.
Como cada tarde, la cena se realizaba a las 19 horas. Lo estupendo de la mision es que la cocina es fantastica. Una gran variedad de verduras, tanto crudas como cocinadas, se presentan cada dia. Legumbres, pasta, pan de varios tipos, incluso alinyos con aceite de oliva y algo de pescado, todo con exquisito gusto y dedicacion. Un lujazo.
En la mision nos dieron una habitacion enorme, con 4 camas, una ducha y banyo comun. La edificacion, en barracones dispersos por una zona ajardinada, esta falta de algo de mantenimiento, pero es un lugar especial. Por alli pasan todos aquellos curiosos y, sobre todo, muchisimos voluntarios que llevan a cabo pequenyos y grandes proyectos. Nosotros estabamos practicamente de "voyeurs" pero es dificil no contagiarse del entusiasmo de toda esa gente que se deja la piel alli. Podria nombrarlos a todos, para empezar Carlos y Monica, alma mater de Shila of Tigray, con la companyia de Segundo y Bea, venidos para apoyar el proyecto y aportar su ayuda. Ana o Carlos, realizando su trabajo de final de carrera, Benito, que esta tratando de llevar adelante una presa, Lierni, que saca adelante el futuro ecolodge y lleva dos anyos siendo la mano derecha de Angel. Son tantos y tan estupendos que no sabria donde empezar.
Y las gentes de Wukro, con ese espiritu especial que hacen de ese minusculo rincon de Tigray un oasis de tranquilidad.

Hola chicas!
ResponderEliminarMe encantó vuestro relato! La cuestión es que ando mirando de hacer un voluntariado corto, de 2 semanas, por el norte de Etiopía, y buscando llegué a vuestro blog. Me podriais dar algo de información para contactar con ellos, por favor?
Gracias!!
Espero que sigais activas a pesar de los años que ya han pasado!