Ya estamos aqui. Que no es poco.
Por cierto: Mari, siento haberte dejado con la palabra en la boca, pero de repente, cuando el senyor de Turkish Airlines nos estaba dando las tarjetas de embarque y oi la palabra "retraso" me dio un vuelco el corazon. Nuestro enlace de vuelos en Istambul era de menos de 90 minutos, con lo que cualquier alteracion suponia la posilidad mas que real de perder el vuelo a Addis. Al parecer la causa era el viento y, segun nos explico amablemente, casi toda la actividad estaba alterada...
Una hora exacta. Salimos a las 13.30. El vuelo fue agradable y rapido, poco antes de aterrizar nos anunciaban la puerta de embarque del vuelo a Addis, pero nadie parecio entenderla. Salimos disparados pensando (ingenuos de nosotros) que algun amable azafato no esperaria para indicarnos hacia donde ir. Lo unico que habia era un pasillo interminable, una cola algo mas larga y un cartel de "transito internacional".Desesperados ante tal panorama, le pegamos un par de gritos a un tipo de uniforme quien, asustado y extranyado, nos cogio por banda, nos hizo retroceder el eterno pasillo y nos llevo por las escaleras de servicio directos a la zona de embarque. La pareja de espanyoles que habiamos conocido en el vuelo y que tambien venian en el mismo nos siguieron como alma que lleva el diablo.
Finalmente aparecimos en la 308. Les dijimos que venian dos detras y, no bien llegaron ellos al bus, se cerro la puerta, el avion y nos dieron orden de salida. Por los pelos pero ...llegamos!
En efecto, el retraso era de unos 30 minutos pero ahora ya no habia prisa. Estabamos a bordo.
La llegada a Addis fue sobre las 1.40. El aeropuerto estaba semi desierto. La unica actividad se veia en el despachito en el que todos los extranjeros nos apinyabamos para conseguir el visado. 5 funcionarios cuyo orden no llegamos a discernir, se iban distribuyendo la faena. Ella (la unica poli) se encargaba de los recibos y de cobrar, el otro despegaba las pegatinas, el de mas alla (el de la buena letra) ponia los nombres en los papelitos. En unos 20 minutos pudimos salir de la burocracia y encontrarnos con una chica de estar en edad escolar estampandonos nuestros pasaportes.
Habiamos reservado la primera noche de hotel (por aquello de llegar a altas horas) en el Taitu, e incluso les pedimos que, ya puestos, vinieran a recogernos. Alli no habia ni el Tato.
Plan B. Sacar dinero en el cajero y buscarnos la vida. Si no habia transfer, posiblemente tampoco reserva, pero al menos podiamos intentarlo.
El primer dia de llegar a un pais siempre nos dejamos enganyar durante 12 horas. No teniamos ganas de discutir con el taxista que encontramos (no hay una pleyade de conductores esperando ni mucho menos) y aceptamos los 20 dolares de la tarifa nocturna para cubrir los poco mas de 10 kms a la ciudad.
Al llegar al Taitu solo estaba despierto (por decir algo) el guardia de seguridad. A la recepcionista solo la escuchamos murmurar y quejarse detras del mostrador, diciendole al segurata algo asi como "dejame en paz y dales una llave". Firmamos, pagamos y nos fuimos a chafar la oreja. Al menos teniamos una habitacion digna para descansar.
Esta manyana nos hemos dejado acunar por el trasiego y las risas del jardin del hotel. Un grupo de locales almorzaban a una hora ya poco temprana para desayunar. Eran mas de las 10 cuando saliamos de la cama. El buffet de desayuno era variopinto pero las tortillas estaban exquisitas y el zumo de papaya, excepcional.
Nos hemos lanzado al trafico y el caos de Addis buscando la estacion de buses para orientarnos y poder salir de aqui manyana. Hoy sabado era el dia grande de mercado y Merkato, la zona de compra/venta (se dice que el mercado mas grande de Africa) bullia con actividad. La zona de la comida emitia unos olores fuertes y acidos de comida pudriendose al sol. Decenas de mujeres y ninyos rastreaban entre la basura buscando tomates, berenjenas o coles dignas de reciclar. Los carteristas y listillos nos radiografiaban de arriba abajo mirando por donde atacar. Hordas de gentes, rios de pobreza y miseria fluyendo entre el asfalto y los agujeros, tropezando con los lujosos 4x4 y sorteando los minibuses. El hambre y la precariedad son mas que latentes en esta ciudad. Ninyos de todas las edades de piden, suplican o cogen de la mano buscando una limosna. A veces resulta duro girar el rostro e ignorarlo pero sacar billetes y regalar tampoco es una solucion para nadie. Pero confieso que cuando son peques de apenas 2 o 3 anyos con una sonrisa interminable y una gracia descomunal, resulta un trago complicado.
La estacion de buses estaba como a media hora caminando del hotel. Otro pequenyo caos. Un mozo nos ha acompanyado al "despacho de billetes" y alli hemos conseguido 3 tickets (esperamos que sean eso!!) para el bus de las 6 am para Bahir Dar. Son unas 18 horas de viaje para cubrir los casi 600 kms de distancia. Existen buses de lujo, con asientos reclinables y aire acondicionado, pero aparte de costar el triple, no tenian disponibilidad hasta el proximo miercoles. Ni locos estamos 4 dias mas en esta ciudad!!!
Todavia no hemos hecho una comida como manda el canon. Hemos ido aguantando el dia con unos magnificos zumos de frutas (mmmmmm) y con un estupendo cafe/zumo/gesher (o algo asi, que es una pocima de gengibre que te tuerce el bigote) con tiramisu y madalenas. Para chuparse los dedos.Ahora iremos a cenar algo caliente por la contornada y a tratar de dormir unas horas antes de pegarnos la paliza de manyana.
Addis es como cualquier capital africana, caotica, sucia, con mucha vida pero sin gran interes. Segun la guia tiene 2.6 millones, pero segun nuestro taxista son 16. Me inclino mas por la segunda version. Nuestro interes en investigarla es bastante bajo. Preferimos perdernos por poblaciones mas pequenyas donde el contacto con la gente es de mucha mas calidad.
De momento, pondremos tierra de por medio y nos vamos en direccion norte.
Bon voyage!!!

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