Los "protas"

Mi foto
De madre aventurera, hija trotamundos. Una aporta la experiencia, otra el sentido común. La suma de las dos: una serie de vivencias inolvidables y unos recuerdos indelebles.

lunes, 18 de marzo de 2013

De sol a sol. De Addis a Bahir Dar

Si me hubieran preguntado a las 7 de la manyana mi opinion sobre los etiopes, les hubiera dado el premio a los mas antipaticos de Africa. Si esa misma pregunta me la hubieran hecho 12 horas mas tarde, responderia que son algo mas frios y distantes en un principio, pero cuando empiezas a conocerlos son gente encantadora. Y cada vez nos dan mas prueba de ello.

A las 5.10 estabamos discutiendo ya (algo previsto) con el taxista para ir  a la estacion de buses pero en apenas 10 minutos y tras 80 birrs mas tarde, llegabamos a la zona de Merkato junto a otros miles de etiopes que esperan pacientemente uno de los buses de larga distancia que salen, curiosamente, a las 6 de la manyana. TODOS. O casi, porque estan ordenados en un caos comprensible para los locales, donde has de preguntar (y ser guiado) para encontrar el que te corresponde  porque, a no ser que leas amarico, que es un idioma muy aparente y bonito en alfabeto pero totalmente incomprensible, te sera imposible llegar a ningun sitio. 

A las 5.30 estabamos ya en el bus. No sabiamos que esos bonitos dibujos en nuestros billetes incluso eran numeros de asientos, asi que nos colocamos comodamente en la primera fila, como senyores y amos del chiringuito. Lo gracioso es cuando empezo a subir la gente y empezaron a reclamar su asiento. Algunos, resignados, se fueron a buscar otros pero cuando el bus estaba casi lleno y a punto de salir, un local se nego a sentarse en otro lugar y reclamo su sitio genuino. Y ahi llego lo divertido. Forzados (de manera poco amable, he de anyadir) a coger nuestros asientos originales que, casualmente o no, eran los de la ultima fila (la fila de los malos en el cole), nos resignamos pero, obviamente, estaban ya ocupados por otras personas. Bajo miradas de incredulidad y suspiros (estos "faranji", que manera de incordiar) logramos sentarnos, pero Miguel estaba en la octava fila, yo en la ultima y Areia en la penultima. Apelando a la bondad de mi vecino, le pedi que cambiara el asiento con Miguel. Acepto, no de muy buena gana, pero con paciencia. Eso si, cuando intente con mi vecina, que estaba en la ventanilla hacer lo propio con Areia, me dijo que me fuera a tomar viento, que ella no se movia ni loca. Y eso que ese SI que era nuestro asiento. 

Cuando el revisor paso a controlar los billetes le dije que esos eran nuestros tres asientos y que si nos habian hecho cambiarnos y tomar los propios, exigia tener los tres juntos. JA!!! La moza se pego con super glue y dijo que ese asiento era suyo y que se moviera su padre. 

Con esas comenzamos el viaje, yo pensando en quitarme las zapatillas y sacar mis peores calcetines, intentando extraer las ventosidades mas desagradables o tomando las curvas mas cerradas y chafando sin piedad a mi vecina para ver si -ya que amablemente no habia manera- se dignaba a dejar a mi hija sentarse a mi vera. Ni con esas.

Tras tres horas y media, en la primera parada, pensamos que tomariamos posesion del fuerte, pero, como ya estabamos relajados y disfrutando del cafe y la companyia de otros etiopes, no vimos a la harpia lanzarse desesperada a la puerta con tal de adelantarse.

He de decir que al final hasta nos daba risa. La senyora junto a Areia acabo por amadrinarla, la cogia con su brazo para que no cayera al dormirse hacia los lados. La invitaban a rosquillas o a fruta. Nuestros otros vecinos de fila, unos chavales muy majos (ofrecieron cambiarse por Areia pero las vecinas eran musulmanas y no les hacia gracia), nos ofrecieron tambien comida y hojas de chat (un algo asi como las hojas de coca locales), que Miguel probo (conmigo no insistieron), se dieron unas risas con nosotros y tambien comieron de nuestros panecillos.

El viaje transcurrio por el altiplano, atravesando la region de Amhara, a una altitud  media de unos 2000 metros (Addis esta a 2.400, Bahir Dar a 1.900). De uno a otro lado hay 568 kms de distancia y se cubre exactamente en 12 horas. De hecho el dia anterior nos habian dicho que llegabamos sobre las 11-12. Ya resignados a pegarnos 18 horas de bus, nos encontramos, al hablar con Yassir en la parada del desayuno (a las 9.30) que esas 11-12 eran de hecho en horario etiope!!

Los etiopes van por su cuenta y riesgo. Tienen horario propio. Su dia empieza con la salida del sol. Nuestras 6 AM son sus 12, con lo que la puesta de sol, que es sobre las 6PM, tambien son las 12. Puede llegar a ser confuso.

Pero hacen lo mismo con el calendario. Sus meses son de 30 dias. Cada anyo se acumulan 5 dias que, al cabo de 6 anyos, significan un mes extra. Resumiendo: 8 de julio de 2005. Es la fecha de hoy. Alucinante. Para perderse y volverse loco!!!!

La altiplanicie que recorrimos es un paisaje, contra todo pronostico, verde y fertil, lleno de arboles y plagado de ganado que pasta tranquilamente a lo ancho y largo. Los pastores etiopes son una version pasada por lejia de los masai keniatas. Van con su palo y con su manta blanca inmaculada. Los ves de todas las edades y alturas. Desde ninyos de apenas unos palmos hasta hombres maduros y viejecitos encorvados.

Lo mas llamativo, aparte del ir y venir constante de gente por las carreteras, fue el tramo de las gargantas del Nilo. La carretera desciende unos 20 kilometros hasta la misma garganta, para volver a ascender una distancia similar. El paisaje es seco pero el corte de roca es espectacular. La escarpada carretera nos obligaba a ir sumamente lentos y con cautela. Lo mas gracioso fue que, nada mas pasar el puente para iniciar el ascenso, el revisor paso con una bolsa donde la gente donaba dinero. Cuando preguntamos para que era, nos dijeron que era para la iglesia. Una forma de dar gracias por pasar el trago y salir vivos de ello.

A medida que pasaban las horas, la amistad se fue forjando. Hasta la antipatica de mi lado me senyalaba los babuinos que venian a buscar el pan que les tiraban algunos pasajeros, o me indicaba algun arbol curioso, me levantaba las cejas o intentaba sonreirme. Eso si, en ningun momento nos cedio su asiento.

Solo hicimos una segunda parada, sobre las 14.30. Cuando preguntamos, nos dijeron que 14 minutos. Ni mas ni menos. Yassir nos invito a unos cafes e insistio en comprarla a Areia un refresco de naranja. Se convirtio en nuestro guardian hasta llegar a Bahir Dar, y no nos abandono hasta vernos sanos y salvos en una posada.

La tarde caia ya en Bahir Dar cuando la ciudad nos saludaba. El ambiente en el paseo central era increible, tarde de domingo y paseillo del personal con paso relajado. Fuimos a una pension pero no nos podian ofrecer mas que una cama de 1.35 para los tres. Amar, el chico del local, nos acompanyo a otra donde podiamos disponer de dos camas. Sofa Pension, 140 birrs la noche (no llega a 6 euros), dos camas dobles, ducha y banyo privados. Las cucas no estaban incluidas en el precio, pero vinieron luego de visita. Eso si, son minusculas y poco intimidatorias, no crujen cuando las matas y por la noche parecen desaparecer (o se cinyen a la pared de enfrente). Dormimos como ninyos tras una partida de cartas.

Amar nos habia arreglado ya el apanyo para el dia siguiente, a la par que nos acompanyo a un sitio a orillas del lago donde disfrutamos de una buena cena y una brisa muy refrescante. Nada mejor para empezar, de verdad, unas vacaciones.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos encanta que nos contéis cosas, así que no seáis tímidos...

¿Qué toca hoy?

¿Qué toca hoy?
Lo que nos depare el día (por cierto, ¡son de verdad!)