Estamos en un pueblo perdido del remoto Vietnam, donde nadie viene a parar a no ser por casualidad o porque el cruce de caminos asi lo ha querido. Kon Tum no sale en las postales, ni en los foros de viajeros y apenas tiene cuatro palabras en la guia. Pero nos tiene encandilados por su sencillez y hospitalidad.
A las 6 estabamos en marcha con intencion de desayunar en el mercado, pero se nos ha echado la manyana encima y hemos improvisado un batido de frutas por meterle algo al cuerpo. Habiamos quedado con la "cuchipanda" que nos acercaban en unos minutos a la "post office" para tirar algunas postales. Curiosamente aqui ni siquiera saben que son o como funcionan. Encontrar sellos fue toda una aventura. Por error acabamos en la oficina de Ventanilla Unica y pensaban que queriamos poner fotos nuestras en el recuadro donde se colocan los sellos. Vamos, que no habian visto una postal en su vida. Y esta manyana el muchacho que ha acercado a Miguel al buzon le ha hecho un tercer grado para saber como funcionaba eso de dejar un trozo de carton en una caja y encontrarsela unos dias (o semanas) mas tarde en casa de otra persona. Todo un numerito.
A las 7.30 hemos empezado la ronda para ir recogiendo gente y mercancias con la furgoneta, pero milagrosamente antes de las 8 estabamos emprendiendo camino hacia la frontera. En una hora nos hemos plantado en el puesto fronterizo de O'yadav-Letanh. La parte camboyana ha sido rapida y en la vietnamita nos hemos encontrado el edificio mas desolador, triste y guarro de la historia de las fronteras terrestres. Nuestro companyero japones (iba en la furgo) ha intentado entrar en Vietnam sin visado pero la policia lo ha devuelto a Camboya con las mismas, dado que en este paso no se expiden visas y no se permite circular por el pais sin ellas.
Nada mas llegar a Vietnam nos esperaba otra furgoneta para llevarnos a Pleiku. La "fumeta connection" ha funcionado y, en efecto, estaban todos avisados de nuestra llegada. Nos ha recogido el conductor local, que nos ha paseado frontera arriba y frontera abajo en busca de nuevos clientes. Tras media hora de paseillo, le hemos pedido que al menos nos dejara desayunar, asi que nos hemos zampado un arroz con pollo dejandolo en busca de incautos. Media hora despues, seguiamos siendo la misma reducida familia, con lo que se ha contentado con ir cogiendo gente para trayectos cortos sobre la marcha.
A las 12.30 habiamos llegado a Pleiku, una ciudad de tamanyo medio, de un cuarto de millon de habitantes, bastante fea e insulsa. Le hemos pedido que nos dejara en la estacion de buses. Habia apenas algunos vehiculos parados y motillos dando vueltas. El sol brillaba en lo alto y empezabamos con nuestras discusiones monetarias. Un tipo se ha acercado a nosotros para decirnos que el bus que queriamos era el rojo de la derecha. "Sale a las 13 y son 300.000 por cabeza". Por suerte, el septimo de caballeria, capitaneado por Pe a la cabeza ha venido a rescatarnos, diciendonos que el tipo era un embustero y ese bus no iba a salir en el dia y que ni de casualidad valia los 300.00o que pedia. El tipo nos ha llevado a taquilla, pero se ha camelado a la taquillera, quien le seguia el juego a la perfeccion. No nos ha gustado la jugada, asi que hemos retornado a Pe, que nos parecia un viejito mucho mas honesto.
Al final hemos dado una vuelta a la tortilla y cambiado de estrategia. En lugar de tratar de ir a Hoi An, hemos retomado nuestra idea original de quedarnos por el camino y visitar KonTum, un pueblito de montanya perdido a mitad de camino. Pe y un companyero nos han llevado a la estacion de buses del norte en sus motos y alli nos hemos despedido agradeciendo su apoyo y honestidad.
Mientras esperabamos la salida del bus, han estado curioseando sobre nuestras personas, invitandonos a mandarinas y riendonos a pierna suelta con nuestros gestos y ocurrencias. Miguel ha tenido una grata experiencia tratando de encontrar los banyos y gestualizando para hacerse entender. El senyor que lo escuchaba se empenyaba en darle una sopa de pollo o ternera, mientras el le imploraba un sitio donde desahogarse.
El viaje a KonTum ha durado poco mas de una hora y sobre las 15 estabamos ya buscando un lugar donde pasar la noche. Hemos recalado en el hotel Thinh Vuong, una joyita en una calle tranquila de este pueblo. Un edificio modesto pero con unas habitaciones enormes, impolutas y bien decoradas, con su tele (apagadisima!) y hasta el ordenador desde donde escribo. Un verdadero lujo por 10 dolares que nos tiene entusiasmados. Y lo mejor, la senyora que lo regente, un alma generosa, amable y estupenda que esta pendiente de cada detalle y que nos ha ayudado de la forma mas desprendida en todo momento.
Este pueblito fue muy activo en la guerra de Vietnam del Norte y del Sur, a la par que fue duramente bombardeado por EEUU. En su historia reciente los "montagnards" o habitantes de esta zona de las montanyas, han tenido enfrentamientos con el gobierno por derechos historicos pero parece que en estos momentos gozan de cierta calma. Hay unos 700 pueblitos alrededor de esta zona donde viven unas 35 tribus distintas (se cuentan unas 54 en el pais) y todos reivindican su union con la tierra, que va mucho mas alla de cualquier gobierno o cualquier papel con sello y firma.
Hemos paseado por las calles de la ciudad, entrando por los barrios que fueron el inicio y que todavia permanecen como aldeas, esas zonas algo marginales donde se observan casas tradicionales, con su centro de ceremonias, una edificacion de madera y techo altisimo de paja, la rong, que permanecen cerradas a no ser que se celebre algo especial. Viven en armonia con la naturaleza y no suelen gozar de todas las ventajas de la ciudad. Todavia bajan al rio a lavar la ropa o salen a por lenya para cocinar. Sus animales pasean por entre la ropa tendida y tienen el huerto a mano para proveerse a diario. Su gente es absolutamente encantadora y no hacian mas que acercarse a saludar, lanzarnos hellos desde cada esquina o reirse a nuestro paso.
Otra peculiaridad que tiene KonTum es su numero de orfanatos. Por lo que nos ha contado An (un estupendo personaje que hemos conocido esta tarde) son muchos los montagnards que mueren jovenes, o muchachas que mueren en el parto, dejando ninyos a los que apenas puede cuidar la familia. Una gran mayoria van a parar a orfanatos. Hemos visto un par de ellos y tienen un aspecto exquisito, pero no dejan de ser "almacenes de ninyos", cuya mayoria restaran ahi hasta su mayoria de edad. Hemos sabido de algunos casos de adopcion, pero con tramites largos y farragosos, con lo que ponen demasiadas trabas para las salidas de los ninyos.
An es un tipo fantastico, un hombre atipico y especial. Artista irreverente, decorador creativo y hombre locuaz donde los haya, regente el EvaCoffee, creado a partir de su casa natal y expandido en una especie de locura vegetal, escultura tribal, jardines zen, anticuario destartalado y desmadre decorativo con un gusto exquisito y un resultado surreal. Un lugar fantastico para relajarse, escuchar el agua correr, gozar de las sombras y de los haces de luces que se acaban de colar o, sin mas, conversar con An sobre su vida y su forma de pensar.
Con un par de batidos y el te de rigor (aqui acompanya toda ceremonia social) hemos conversador sobre la situacion de las tribus, el problema de los orfanatos, la vida en esta parte de Camboya y otras decenas de temas mas que An no cesaba de ponernos en bandeja. De lengua facil y risa suelta, nos ha puesto al dia de la situacion en una zona poco frecuentada y que no aparece jamas en primera plana de diarios.
La companyia y el lugar eran perfectos, pero los 500 metros de altitud se empezaban a notar con la caida de la noche y ni Miguel ni yo estabamos preparados para el fresquirrin que se nos ha venido encima. Nos hemos despedido con cierto pesar de An para ponernos una chaqueta y entrar un poco en calor.
Una ducha caliente y el forro polar han hecho el trabajo. Un paseo por KonTum en viernes noche, con concierto callejero incluido y un ambiente muy especial. Aqui no hay ni viajeros. La gente tiene un encanto especial, son abiertos, simpaticos y extrovertidos. Hacen lo imposible por entenderse y aunque nuestro vietnamita es incluso peor que nuestro khmer, hemos podido aclararnos.
Hemos tenido que cambiar el chip: ya no mas "aukun" y ahora toca "camun". Del resto ni nos atrevemos. Si el Khmer ya es complicado y no se puede ni leer, lo de la pronunciacion tonal se nos hace un mundo infinito. Eso si, nos trae unas buenas risas.
Cenar un pho ta man y un mi po bo (o algo asi) es lo que tiene: no tienes ni idea de que te ponen en el plato. Pero todo esta estupendo y lo que te dan en platos aledanyos no tienes mas que ir anyadiendolo al caldo. Por si acaso, moja todo lo que te ofrezcan. Asi no puedes equivocarte!
Y para acabar, algo dulce. Aqui comen una mezcla indescriptible de hielo y leche condensada con todo tipo de islas flotantes, como gelatinas de colores, coco rallado, jengibre, judias y alubias, todo mezclado, revuelto y para dentro. Y sabe mucho mejor de lo que suena. A priori ver ese hibrido de cocido y postre infantil da un poco de reparo pero luego el resultado es exquisito. Y su precio ronda los 35 centimos!
Al final saldremos manyana a Hoi An, aunque hemos debatido el hecho de saltarnoslo y quedarnos aqui hasta el final. Al final nos dejaremos arrastrar por el influjo de la ciudad que fue declarada Patrimonio Mundial en el 99 y que, aunque nido del turismo mas extremo, es uno de los puntos rojos que no se puede saltar.
Pero nos pesa dejar esta pequenya ciudad con tanto encanto...

Areia dice:Hola papis me encanta que os lo esteis pasando tan bien.Por aquí nos va todo bien pero con mas frio que vosotros ,aunque no demasiado, hoy he tenido un control de valenciano me ha salido genial.
ResponderEliminarYa es viernes y tengo dos dias en los que vamos a montar el belen y el arbol.Cuando llegueis ya estará.Hasta entonces seguir haciendo millas y aprendiendo vietnamita
Ufff, el vietnamita es complicadisimo. Se nos daba mejor el khmer. Aqui va todo por tonos y parece que en lugar de hablar, canten!! Luego te tocara montar el arbol y el belen en casa, asi que puedes ir practicando. Te quiero horrores, peque!!!
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