Los "protas"

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De madre aventurera, hija trotamundos. Una aporta la experiencia, otra el sentido común. La suma de las dos: una serie de vivencias inolvidables y unos recuerdos indelebles.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Mordiendo el polvo

Hoy hemos llegado a la conclusión de que los jemeres rojos no se llamaban así por su filiación política, sino porque, teniendo el cuartel general aquí, es normal que estuvieran SIEMPRE tintandos del color de esa tierra que hoy nos ha cubierto de pies a cabeza. Vamos, que hemos venido más guarros imposible. De la ropa salía un liquidillo sospechosamente asqueroso y he necesitado dos sobres de acondicionador para lograr domar un poco mis mechones de pelo.

Es lo que tiene esta tierra... Mucha materia!!! Y tinta todo lo que tiene a su paso.

Hoy ha sido un día pausado, sin prisas y donde nos hemos dejado dormir hasta encontrarnos descansados. Hemos acabado de cerrar el tema de la moto, un especímen que ha resultado válido pero algo cojo, ya que no funcionaba el velocímetro, el cuentakilómetros, el marcador de gasolina, el freno de delante y alguna cosa más que se me olvidará (por no hablar de la amortiguación trasera) pero al menos nos ha llevado sanos y salvos a los rincones que nos apetecía visitiar. Eso sí, a la vuelta ha empezado a toser y hemos tenido la suerte de que a 100 metros había una "gasolinera" (una pequenya bomba con un bidón que la alimenta) y un tipo que sabía cómo hacerla volver a obedecer órdenes. Al pasar por un puente de estos tan sofisticados le hemos dado tal bote que se ha cerrado el tapón de la gasolina, con lo que, aparte de estar ya agonizando en líquidos, se le había cerrado la tráquea.... Por suerte el conocimiento, la habilidad y la disponibilidad de esta gente nos ha sacado del apuro.

Por lo demás, ha sido un día divertido, aunque sumido en una permanente nube de polvo, ya que la carretera que conduce a los poblados de la zona, donde residen las minorías étnicas, carece por completo de una superficie asfaltada. Por la manyana lucía un sol abrasador, por eso nos hemos agazapado bajo el cobijo del mercado, buscando sombra, desayuno y barullo matutino. Unos cuantos dulces de varios colores y uno de esos cafés con leche y hielo que nos tienen encandilados nos han servido de comienzo y para coger fuerzas.

El café aquí se hace lenta y pausadamente. Las cafeteras no son más que filtros donde se va colando el café molido. La leche que usan es condensada y el hielo es lo más divertido de preparar, puesto que lo cogen de una inmensa barra y con una sofisticadísima máquina totalmente manual, lo van "rebanando" hasta sacar pequenyas láminas, con las cuales hacen montanyitas heladas para todo, desde nuestros cafés anyorados hasta los helados (o sorbetes) a los que anyaden distintos jarabes para aportar el sabor. Una delicia para los sentidos!!

Hemos salido en dirección a Voen Sai, un poblado junto al río Sen San, a cuyos alrededores hay algunos pobladitos de distinto origien, algunos laosianos, otros chinos, jemeres y de minorías de las montanyas que se asentaron aquí. Para ir a visitarlos hemos cruzado con el "super transbordador" el río, una barquichuela sencilla donde pasar media docena de motos y algunos pasajeros. Nos hemos extasiado viendo cómo trabajaban con la limpieza y trilla del arroz, pasando por todas sus fases hasta meterlo en grandes sacos y llevarlo al mercado. El trabajazo que supone y las horas hasta que el cereal llega a la mesa es increíble, cuando además luego piensas que es el alimento básico por ser de lo más económico que existe.

Al pasar por los distintos poblados se aprecian las diferencias de origen, sobre todo en la forma y disposición de las casas. Materiales, formas, orientación, hasta el paisajismo y los detalles de los habitáculos obedece a tradiciones distintas. También se aprecian muchas diferencias en los rasgos de las poblaciones, desde los chinos más auténticos hasta laosianos de piel muy oscura con ojos almendrados tremendamente negros. Las mezclas aquí son impresionantes y hay una paleta enorme de colores pero todos tienen algo en común: Una gran sonrisa.

Valga decir que la gente de esta zona es más reservada, más tímida y con menos propensión a dejarse ver, a saludar o a abrirse, pero son igualmente entranyables y encantadores. No llevan vestimentas tradicionales, ni nada que les dé una identidad definida. En general son muy sencillos, pobres pero increiblemente dignos y humildes. Y, como siempre, cálidos y generosos. Hemos hecho una parada a comer en Voen Sai antes de volver en dirección a Ban Lung, aunque con intención de volver a desviarnos en otro ramal hacia otro par de poblados. Nos ha llamado mucho la atención el último que hemos visitado, que era el que tenía una estructura más identificada, construcciones entorno a una plaza central con una casa común que se erguía en el centro. Las bombas de agua ocupaban también el espacio principal. En ellas hemos encontrado a los habitantes en la hora del banyo y, detalle curioso, aquí las féminas se despojaban de su pudorosa actitud habitual para ponerse el panyo por la cintura y quedar desnudas hacia la parte de arriba.

Los animales campan por doquier por toda la población. Decenas de cerdos, gallinas y algunas vacas acompanyaban a los ninyos en sus juegos. Hemos visto que una versión del "balón tiro"a lo camboyano triunfa entre los más pequenyos. Aunque si no hay pelota, lo hacen igualmente con una "pluma".

Amenazaba tormenta cuando emprendíamos la vuelta. Hubiéramos empezado a destintar, pero finalmente eran sólo unas gotas. Hemos llegado a puerto sin chorrear tinta, pero cuales pieles rojas (prometo fotos que darán fé del estado lamentable) y hasta los locales nos comentaban que estábamos un poco "dusty". Una manera educada de no llamarnos guarros...

Estamos limpios, relucientes, desenredados y hambrientos. Y sabemos todo lo que hay por el mercadillo suelto. Hemos descubiertos unas sopas espectaculares y nuestro puestecillo de dulces, donde mezclan pastelillos hechos con frutas, fruta fresca (sobre todo papaya y pinya) sobre hielo y leche condensada y algunos ingredientes más que pueda haber sobre la mesa. Delicioso!!!!!!!

Manyana exploraremos otra parte de la región, aunque intentaremos darnos un chapuzón para no acumular tanta porquería de una sola vez.

MUA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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