Hemos llegado de nuevo a Senegal. Se nota no solo en los teclados (tienen las letras en otros sitios y me vuelven locqqqqqqqqq!!!!!!!) sino en el aire que se respira.
Estamos en la antesala del paraiso. Nada mas cruzar la frontera la amabilidad -sin segundas- senegalesa se ha dejado traslucir. Despues de mil pasos, aduanas y policias hemos entrado por Selentine y llegado a Ziginchor. Un taxi, un colectivo, un sept place y varias horas mas tarde de huir de Gambia, nos ha recibido Senegal con los brazos abiertos de nuevo. En el sept place he trabado amistad con un tipo que se ha sorprendido de mi facilidad de cambiar de idioma indistintamente en las fronteras. La conversacion ha venido sola y al llegar a la ciudad nos ha escortado en un taxi al puerto, donde tras discutir con la funcionaria local (si no lo era tenia trazas!!!) al final he adquirido billetes para el ferry de vuelta a Dakar: embarcamos el jueves tarde y llegamos el viernes de buena manyana.
Hemos subido de nuevo al taxi escoltados por este buen senyor y andabamos en busca de un banco, que parecian ser algo esquivos. De pronto, nos hemos visto en pleno suburbio de la ciudad.
- Donde vamos?- he querido saber
- A casa de un amigo, que es agente de viajes y te puede aconsejar.
Ante la amabilidad africana, uno se tiene que dejar; no vale decir que tienes prisa y quieres coger el siguiente colectivo. NO es comprensible.
Asi que hemos acabado en casa de un monsieur, tramando nuestros escasos dos dias de estancia con la conclusion de que ya me inventaria yo lo necesario. Convencidos por mi asertividad, nos han acompanyado al banco (esta vez si se dejo), hemos dejado a las ninyas en el cole (4 a la sazon) y finalmente hemos aterrizado en la gare routiere, buscando un colectivo para Cap Skirring.
Puesto que ya una es ducha en las discusiones de billetes y regateos, a veces mi rotundidad es tal que hasta algun lugarenyo se ofrece a pagar la diferencia: entonces se que he tocado fondo. Me niego en redondo y la pago yo. He ganado la partida: pago lo justo.
En general en Senegal la gente es bastante honesta y dado el grado de viajeros independientes que hay (no nos hemos topado con ninguno) imagino que algo nos tendran que cuidar. Somos como "oro en panyo".
No. No nos podemos quejar en absoluto. Hemos llegado a Cap Skirring ya cayendo la tarde (despues de salir entorno a las 11 de Gambia y con unos 150 kms de por medio) y un colega de colectivo tambien nos ha llevado de la manita hasta nuestro hotel, donde Areia moria por darse un chapuzon en la piscina.
Estamos en la Basse Casamance, la zona mas al sur de Senegal, la mas hermosa y la mas conflictiva. Hasta 2004 que se firmo la paz, el movimiento secesionista ha sido constante. Se nota en los controles policiales, cada 4 o 5 kms, lo cual ralentiza mas si cabe los viajes. Militares por todos sitios, police, gendarmerie ... Un sinfin de coloridos y aguerridos senyores del orden para velar por nuestra integridad.
La entrada en Casamance se nota por esa exuberancia vegetal, un verde que inunda todo aquello que toca. El toque magico del gran rio Casamance le da esa identidad tan caracteristica. Incluso la costa de Cap Skirring, donde nos hallamos ahora, esta plagada de verde (las vacas pastaban en la playa, signo inequivoco de lo relatado) y los arboles ... No dejaban ver el bosque!!!!!!!!!
Hemos cenado ya. Nuestro guia improvisado, Mohammed, nos ha llevado hasta un restaurante local donde nos hemos zampado unas gambas como punyos y un pollo para quitar el hipo. Comemos apenas una vez al dia (aparte del obligatorio desayuno) puesto que nuestro horario y agetro asi nos lo permiten. Areia, como buena aventurera, no se queja y se preocupa mas por si la Cola le va a quitar el suenyo. Acto seguido, se duerme en mi regazo para el siguiente trayecto.
Esta hecha una autentica viajera.
No sabemos que haremos manyana. Solo sabemos que aqui se esta muy bien y no tenemos ganas de irnos.
Lo demas, ya lo veremos!!!!!!!

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