| Vecinos |
| Cogiendo agua |
A las 10 habiamos quedado en que nos vendrian a recoger. Puntualmente el chofer aparecio con un estupendo Land Rover clasico y nos llevo camino a la oficina, donde recogimos al que seria nuestro guia para esos dias, un chaval estupendo llamado Teshale con quien hemos trabado una buena amistad.
Deshicimos el camino que dos dias atras sufrimos en nuestras carnes como borregos en procesion pascuera en exactamente la mitad de tiempo: una hora y media. Pasamos por el pueblo de nuestras desdichas, Gashena, y nos dirigimos al punto de comienzo de la que iba a ser una caminata de tres dias, cubriendo 50 kms.
| Nuestro primer campamento |
Mesket Escarpment es un termino geologico que todavia estoy tratando de ubicar (si alguien lo sabe, que me lo diga!!!), pero vendria a ser un cortado, el borde o precipicio que supone el final de una inmensa meseta, un altisimo altiplano como es el del norte de Etiopia. Todo nuestro viaje ha transcurrido por encima de los 2.400 metros (la altitud de Addis) y en estos ultimos dias hemos caminado entre los 2.800 y 3.000 (vamos, que tenemos el hematocrito bien alimentado). A unos 60 kms de Lalibela transcurre este fenomeno de la naturaleza que es espectacular, puesto que supone caminar constantemante casi al borde de un precipicio con unas vistas que quitan el hipo.
Al llegar al punto de comienzo conocimos a nuestros companyeros de viaje, dos familias noruegas, Martha y Thomas con sus tres hijos (Mathias, de 12, Marcus, de 10 y Hannah de 6) y Doug y Elizabeth con sus dos criaturas, Iris de 10 y Sebastian de 8. Areia estaba encantada de tener 5 ninyos con los que jugar despues de dos semanas aguantando estoicamente a sus padres y dejando atras las amigas del camino.
| Encuentros con niños por todo el camino |
Nuestras mochilas iban bien falcadas a lomos de 5 preciosos burros, que iban cambiandose a medida que avanzabamos por el camino. No se hace esto solo por el bien de las criaturas (pobrecillas mias la verdad es que llevan una vida un tanto dura) sino porque de esa manera varias comunidades tambien pueden beneficiarse del dinero del transporte. Los noruegos quisieron alquilar tambien un par de caballos (mas bien mulos) por si sus retonyos se agotaban en algun monentos. Engalanados cual feria de Sevilla, aparecieron de tal palo y empezaron a cargar desde el primer momento a los mocitos. Areia probo un par de turnos, pero le dijimos que, una vez conocido el movimiento del cuadrupedo, tenia que volver a usar sus dos largas patas y dejar el ocio para los nordicos.
| Amiiiggguuuusss |
| Vista desde el cuarto de baño. Inspiración pura. |
Anonadados durante largo tiempo, Teshale nos llamo para tomar un te con unos crepes al estilo etiope. Pareciamos ninyos excitados corriendo de una esquina a otra, mirando tras un arbol, subiendo a otra piedra o yendonos un poco mas a la derecha o a la izquierda. Debo decir que Maequat Mariam tiene el vater con mejores vistas que he conocido. Aparte de ser ecologico y separar la urina de las heces (un metodo que todavia no alcanzo a entender pero que esta establecido en todos los banyos). Ademas han tenido la deferencia de dejar la puerta hacia la parte con vistas. Eso es inspiracion y lo demas son cuentos.
Para acabar de dejarnos boquiabiertos, nos mostraron nuestro tukul. Una inmensa cabanya circular dividida por un casero paraban que compartimos con la familia de 4. Nuestra parte tenia una cama doble y una individual, a cual mas cuca y comoda.
| Más felices,¡ imposible! |
Y, para rematar, una fantastica cena. Una sopa casera seguida por un arroz (totalmente en su punto) con salsas de vegetales. Todo bajo la luz del fuego (lo cual ayudaba a Areia a comerse todo saboreando el estupendo gusto pero sin ver la cantidad de verduras- todo ello- que tenia el plato).
TESFA da formacion tanto al manager del campamento como a las cocineras, y les ensenya a cocinar al estilo occidental usando ingredientes propios. El trabajo que han hecho es estupendo y hasta el pan que cocinan con carinyo al fuego sabe a gloria celestial.
| Cenita rica con fuego de campamento |
| Amanecer |
Todo el mundo se plego pronto, incluso nosotros acostamos a Areia, pero no pudimos resistir salir fuera a contemplar el increible panyo de estrellas que nos cubria. Nos quedamos extasiados reconociendo las pocas constelaciones que conocemos, contando estrellas fugaces y tratando de fijar en nuestra retina la tormenta electrica que sucedia en la zona este de nuestro campamento. Los rayos se veian dibujados sobre el fondo negro y, de vez en cuando, la luz iluminaba por completo ese pequenyo rincon. Al cabo de un rato surgio la luna llena, que encendio el cielo y atenuo la via lactea. Era imposible no quedar embelesado.
| Desayuno con vistas |
El segundo dia fue el trayecto mas largo, 22 kilometros. Lo estupendo del trekking es que transcurre casi todo el rato en la misma altitud, con lo que se hace ligero y facilon. Cada uno ibamos a nuestra marcha. A veces Miguel y yo al unisono, otras me ponia a charlar con Teshale, otras con Martha y Thomas (con quien hice mejores migas, ademas de coincidir en el mundo de recursos humanos) y otras acompanyando a Areia, quien de vez en cuando descansaba de escuchar acentos nordicos y venia en busca de rescate.
| Altos en el camino |
Las comidas las hicimos siempre en lugares tambien con situacion privilegiada, al borde del "escarpment". A cada cual mejor. El mediodia nos traia siempre una injera con diferentes salsas, tambien taimadas y domadas para gustar al occidental. Para chuparse los dedos todas.
La segunda noche la pasamos en Wajiha, a 2.900. En este caso el paisaje era muy distinto, totalmente antropizado y cerca de una pequenya aldea. Se podian escuchar los gritos de los ninyos, los mugidos de las vacas y el cacareo de los gallos. Mientras nos recuperabamos con una pizza etiope y unos curiosos chips para merendar, observabamos atonitos la pelea en pleno aire de un cuervo y una rapaz, luchando por ganar territorio. Los babuinos del vecindario no nos vinieron esa tarde a saludar, pero no nos falto diversion para pasar el rato.
| Nuestro segundo campamento |
| Estado de mis pies (bajo calcetines y zapatillas) |
Areia notaba el cansancio en el tercer dia. Tambien hacia mas calor y el camino carecia del resguardo de sombra de las previas jornadas. Los noruegos nos acompanyaron durante la comida y nos dejaron en el campamento, Aterow, esta vez a 3.060 metros. Cada tarde, con la caida del sol, comenzaba a soplar el viento. Pudimos sacar nuestros forros polares y dar cuenta de ellos tras pasearlos por toda Etiopia. Esa noche, ya tranquilos y sin mas companyia que Teshale y los lugarenyos, aprovechamos para ensenyarle a jugar al domino y charlar con mas tranquilidad y permitirnos una intimidad mas divertida. La rutina de extasiarnos ante las estrellas era inevitable y pareciamos dos catetos habiendo recien descubiertos cosas brillantes en el cielo.
El domingo noche nos fuimos a dormir con el cuerpo cansado pero la sonrisa dibujada de oreja a oreja (al igual que el escote de la camiseta!), con pocas ganas de abandonar aquel entorno de total paz, acostumbrados en tan poco tiempo a la dulce vida de las cosas faciles (que rapido se acostumbra uno a lo bueno) y solo echando de menos una pasadita por agua. Todos los dias teniamos el "aguamanos" calentito antes de las comidas, pero yo me hubiera echado la jarra por encima en mas de una ocasion. Estabamos totalmente camuflados con el paisaje y la ropa habia perdido su color original por un marron rojizo indefinido. Aun asi, hubieramos alargado unos dias mas nuestro camuflaje etiope en pos de tanta y tanta emocion y vida.
| Un fantástico desayuno |

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