Los "protas"

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De madre aventurera, hija trotamundos. Una aporta la experiencia, otra el sentido común. La suma de las dos: una serie de vivencias inolvidables y unos recuerdos indelebles.

sábado, 13 de marzo de 2010

Cambio de aires




Lo primero que sentimos al salir por la puertecilla del avion en Mumbai no fue solo emocion, ni cansancio desmedido, ni siquiera alivio, sino una bofetada de aire caliente que a Areia le hacia reir y no cesaba de repetirme con sorna "A alguien se le ha olvidado encender el aire acondicionado". Algo habiamos intuido en Qatar, pero la sensacion fue tan breve (los qatarias procedieron a encapsularnos rapidamente en zonas acondicionadas) que no percibimos el gran cambio.

Tras salir con 4 grados de Madrid, echando de menos una chaqueta como dios manda, de repente nos sobraban hasta los cuatro pelos colgando. Eran las 3.40 de la madrugada.

Me sorprendio gratamente la rapidez de las gestiones burocraticas. En apenas 10 minutos habiamos pasado ya inmigracion, con la consiguiente mirada sospechosa del funcionario de turno que me pregunto al ver el pasaporte de Areia: Y quien es esta?" "Mi hija", le respondi yo, levantando sus 22 kilos en el aire para hacerla notoria. No esbozo una sonrisa pero fue cortes.

El aeropuerto domestico estaba bien senyalizado y un amable currito me dijo que nos sentaramos, que enseguida llegaria un bus para llevarnos al aeropuerto local. No tardo mas de 5 minutos. Areia aprovecho para dar una cabezada de 10 minutos, que es lo que tardamos en llegar, atravesando todo el aeropuerto internacional, observando como de forma prodigiosa y eficaz, trabajaban decenas de o reparando trozos de pista. Esta manyana entendi por que a esas horas. Durante el dia es inviable estar picando y trabajando a pleno sol. Y eso que estamos comenzando la epoca calurosa!!!!

Entramos en la zona domestica y pasamos varios controles, donde escudrinyaron mi impresion del vuelo reservado. Acudimos a sacar la tarjeta de embarque pero nos emplazaron a las 9 am, puesto que era demasiado temprano para emitir nuestro vuelo.

Si hay ventajas en llevar una ninya colgando de la mano es que la gente te toma mas en serio y hasta te hacen caso!!! Con mi cara de pena y media sonrisa, me dejaron volver a entrar en la zona que habiamos pasado, la que-aparentemente- tenia algo mas de comodidad para aliviar nuestra espera.

Hasta dos asientos juntos que permitian un metro (mas o menos) para estirarse. Suficiente para que Areia pudiera encontrarse medianamente comoda y para que yo pudiera "arrepantingarme" sobre la mochila y tratar de cerrar los ojos para evitar, cuanto menos, la sequedad.

Areia cayo sobre las 5. Yo habre rascado apenas una horita al suenyo. El area donde estabamos era como una "zona de nadie" por la que entraban los pasajeros de internacional y pasaban a la zona de domestico. En realidad, era la zona de recogida de maletas. Pero estaba muerta.

Lo curioso ha sido abrir los ojos esta manyana, en mi entrevela, y ver la inmensa cristalada del edificio dejar pasar una luz intensa y hasta casi desmedida. Del letargo ha pasado a la vida. De apenas eructar algun pasajero ojeroso ha pasado a vomitar miles de almas corriendo pasillo arriba. De pronto, la India tomaba sentido.

La vida en los aeropuertos es como un microcosmos y en este caso de repente me habia encontrado con el pais que tenia en la cabeza. Era facil hacerse una idea de la dimension de la vida diaria. Se podia percibir con facilidad esa sobrepoblacion, esa actividad frenetica, esos ires y venires sin parar, esa pluralidad, esa convivencia pacifica.

Hacia las 9.30 Areia ha vuelto a la realidad, todavia mediodormida.

- Hale, vamos a facturar, tenemos que sacar tarjetas de embarque- Por suerte no habia nada de cola y el tramite ha sido veloz. Hemos sacado dinero (no se vivir sin "Plastico", lo admito!) y hemos pasado la seguridad feroz que te imponen. Comprueban cada maleta, la sellan, te pasan el detector de forma individual y no te dejan salir ni entrar sin los correspondientes sellos que asi lo avalan.

Moria por un cafe. Areia se ha atrevido con un batido de fresa, pero no ha pasado del primer sorbo. No le cabia mas dulzura encima. Incluso me ha sorprendido que los sobres de azucar tienen mas del doble que los de "casa", valen por dos cucharadas de azucar (a mi me hacen feliz, asi con uno me basta!). La peque ha cambiado opcion y se ha decidido por un Snapple.

Teniamos todavia dos horas para el despegue, asi que nos hemos puesto a mirar videos musicales hindus, todo un espectaculo para los sentidos. El guion es el mismo en todos (hasta Areia me lo ha senyalado porque siempre es la cosa chico-chica como eje de partida), son todos estupendisimos de la muerte (monos monisimos) y hacen unos quiebros con la cadera que con algo mas de osteoporosis cualquiera se atreveria. Y que decir del vestuario y el maquillaje!!! Grandiosos!!! Ni comentar el estilo de musica :)!!!

Finalmente hemos logrado embarcar, aunque con algo de retraso y algunas partidas de cartas de por medio. El capitan se ha disculpado porque, obviamente, las pistas estaban en obras y solo hay una para aterrizar y despegar, haciendo la cosa algo complicada (lo hemos experimentado en nuestras carnes con el frenazo del conductor de bus, que casi se come un avion en marcha)

El vuelo con SpiceJet ha sido breve y ameno. Areia se lo ha dormido entero. Yo he sucumbido hasta el despegue pero he sufrido en vivo el grupo de jovenes vacacionales que no han parado de transitar pasillo arriba y abajo. El 90% eran locales, se veia poco turista. La azafata hubiera necesitado unas clases de fonetica inglesa, pues hacia flaco favor a su companyia, cambiando el nombre de SpiceJet por "SpiceShit" que era talmente lo que pronunciaba. Yo me lo haria mirar!!!

En Goa el calor no era menos apabullante. 30 grados al aterrizar a las 1330. El aeropuerto, muy local y casero pero se agradecia la tranquilidad y la ausencia de "touts", esos sujetos tan molestos que te acosan por todo. He tomado un taxi prepagado (se paga por antelacion en una oficina "homologada" y asi no hay discusion que valga) y ahi ha empezado nuestra aventura real.

Bienvenidas a la India.

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